October 1, 2013

Marxismo y lenguaje

Por azares del destino me encuentro dirigiendo una tesis sobre el marxismo y el lenguaje. Resulta ser que el director de la tesis renunció a este compromiso por atender otro de carácter laboral. Así que este compañero del doctorado en derecho recurrió a varios ex compañeros hasta que encontró al que le dio el sí. La tesis ya estaba hecha y sólo había que corregir algunas erratas. Envié mi voto aprobatorio al CIDHEM y fue rechazado. Argumentaron que éste debía ser razonado. ¿Qué el voto lo hizo mi perro? ¿Es irracional? ¿Qué es un voto si no es razonado? ¿Un voto apasionado por el peje? Ayer encontré en Gandhi un libro en remate titulado Relativismo moral de Steven Lukes, editorial Paidós, y costó menos de 60 pesos. En la parte relativa al pragmatismo describe al lenguaje como una herramienta que debe ser útil en cuanto resuelve nuestra necesidades.

El pragmatismo (junto con Wittgenstein) influyó poderosamente en el filósofo Richard Rorty, quien tomó el camino relativista decididamente, sin apenas mirar atrás. Estos influjos salta a la vista en este pasaje suyo: "No tiene objeto preguntar si existen realmente montañas o si es que nos resulta simplemente cómodo hablar de montañas", pues "dado que es rentable hablar de montañas, como ciertamente lo es, una de las verdades obvias sobre las montañas es que ya estaban allí antes de que empezáramos a hablar de ellas.

El autor del libro afirma que Rorty “aboga por abandonar la idea de que utilizamos el lenguaje para representar al mundo y de que la verdad registra una correspondencia entre lo que decimos y la manera en que el mundo es.” Por lo que se deben abandonar términos como verdad, objetividad, racionalidad, etcétera. Y sustituirlos por otros; como justificación para y solidaridad con los otros. Es decir; el CIDHEM, en voz de su secretaria, debió solicitar un voto justificado y no uno razonado. Lo interesante es que Marx expone un problema que ya había leído en el libro de Henri Lefebvre sobre Nietzsche y trata sobre la falta de correspondencia entre el mundo de las ideas y la realidad, y es que, según Nietzsche, la problemática surge porque la filosofía occidental se fundó en la etapa decadente de la filosofía griega y ubicó el momento en la alegoría de la Cueva de Platón. Marx dijo:

Mediante esta sencilla manipulación, transformando el predicado en sujeto, es posible transformar críticamente todas las determinaciones esenciales y todas las manifestaciones de la esencia del hombre en algo no esencial y en enajenación de la esencia.

Por lo que, a decir del compañero autor de la tesis sobre Marx; “que el comunismo no es sólo una palabra, una expresión, un nombre, un predicado o una forma de decir algo, sino que es un concepto que expresa una realidad y está vinculado a esa realidad inseparadamente, y que por tanto no es fuga de la realidad sino que es la realidad misma como realidad esencial y como esencialidad, inversión de la apariencia del capitalismo.”

Y aunque el comunismo existe desde los griegos, Platón nada tonto proponía que hasta las mujeres entraran en el concepto de la propiedad común, creo que no se podría hacer la misma analogía que con la montañas. Si el conocimiento no es una representación exacta de la realidad, entonces…

Es, más bien, una creencia que está justificada para los demás, con lo cual es relativa a la "rejilla" o marco que prevalece en un tiempo y lugar dados para determinar lo que puede considerarse como prueba relevante.

Y he aquí el segundo argumento sobre el porqué discutimos unas tesis de Marx, superado el momento del socialismo y del comunismo, y de un capitalismo, aunque chafa, pero rampante.

Cuando Galileo, sobre la base de la observación realizada con su telescopio, defendió la teoría copernicana ante el cardenal Bellarmino quien apelaba a la descripción que las Escrituras hacen del entramado celeste, no se llevó el gato al agua porque su explicación fuera más "objetiva" y más "racional", porque la evidencia lo compeliera a ello o, menos aún, porque fuera verdad. Lo hizo porque su versión de los movimientos de los planetas era relativa a uno de los "patrones educacionales e institucionales de la época", es decir, el patrón cuya "retórica ha conformado la cultura de Europa" y ha hecho "lo que seamos actualmente".

Y la falta de objetividad del marxismo como ciencia es igualmente aplicable a lo que conocemos como ciencia. ¿De tal manera que tendrá caso discutir sobre marxismo hoy en día?
Para explicarlo, nos remitimos a Lukes quien cita a Thomas Kuhn y su obra La estructura de las revoluciones científicas; y fue tal que Corpernico abordó el problema de otra manera, no sólo movió a la Tierra sino que cambió el significado de “Tierra” y de “movimiento”.

Esto ilustra lo que Kuhn denominó la "inconmesurabilidad" de los paradigmas opuestos, que lo llevó a la sorprendente conclusión de que "los proponentes de paradigmas opuestos practican sus actividades en mundos diferentes".

© Jorge Ikeda 2018