November 18, 2013

Lenguaje y pensamiento en Sartori

En el segundo capítulo de la obra La política: lógica y método de las ciencias sociales, Giovanni Sartori se aventura en el tema del lenguaje y pensamiento, y delimita cuatro posibles tesis: a) entre el pensamiento y el lenguaje no existe relación intrínseca, b) lenguaje y pensamiento coinciden, c) el lenguaje no es indispensable para el pensamiento, pero es indispensable para comunicar el pensamiento, y d) las palabras son indispensables, tanto para pensar como para hablar. Sartori se pronuncia por esta última posibilidad. La primera tesis postula que no pensamos con palabras, sino mediante palabras. La segunda, que pensamiento y lenguaje coinciden; tal posibilidad parece un absurdo como lo comenté en la anterior entrada al blog. La tercera tesis estipula que el lenguaje no es necesario para el pensamiento, pero sí lo es para comunicar el pensamiento. Y finalmente, que lenguaje y pensamiento son interdependientes.

Vale decir: es imposible pensar sin el lenguaje. A pesar de que no se pueda reducir el pensamiento al lenguaje, el pensamiento y la palabra están hasta tal punto conectados, interdependientes y condicionados uno por otro, que resulta totalmente imposible considerar a uno de esos elementos haciendo abstracción del otro.

La segunda tesis, la tesis de la identificación entre pensamiento y lenguaje, a Sartori le parece un tanto drástica. Pensamiento y lenguaje deben mantenerse separados, los seres humanos buscamos constantemente nuevas palabras, lo cual denota, según el autor, que el pensamiento desborda al lenguaje. Una palabra se inventa porque el pensamiento tiene necesidad de ella.

Si una realidad no tiene nombre, ella no es pensable porque no queda identificada.

Y como sostiene la cuarta tesis, no es sólo que el pensamiento requiera al lenguaje, sino que “las palabras, con su fuerza alusiva semántica, estampan su sello en el pensar”. Sartori cita el ejemplo de la luna; para los griegos la luna servía para contar y así la denominaron. En cambio, para los latinos la luna servía para ver de noche, y así la denominaron. Ambos conceptos denotan a la luna, pero no la connotan.

Cuando el pensamiento ha encontrado la palabra, queda "significado" por esa palabra; la palabra es como el molde en el que se debe acomodar el pensamiento.

© Jorge Ikeda 2018