November 21, 2013

El significado

De acuerdo con el mismo Sartori en su obra La política: Lógica y método de las ciencias sociales, preguntarse por el significado de las palabras equivale a preguntarse en qué consiste la inteligibilidad de las palabras.

Una respuesta puede ser esta, aunque demasiado general: las palabras significan porque evocan o denotan de alguna manera una imagen.

Las palabras, como símbolos lingüísticos, están en lugar de un simbolizado, o, como dice el autor; “en lugar de las imágenes que le reclamamos a nuestra mente cuando lo pronunciamos o pensamos.” Sartori cita a Sartre, quien opinaba que conocemos perceptivamente, por concepto o por imágenes. El autor lo enuncia como ocular o visual, intelectualmente o por conceptos y por la vía imaginativa.

En un sentido lato, conocemos en todos los casos por imágenes. Entonces vuelvo a formular esta dtsitribución tripartita del siguiente modo: conocemos según imágenes percibidas, según imágenes concebidas o en función de imágenes fantásticas. En otras palabras, las palabras poseen un significado eminentemente perceptivo, o eminentemente ideativo, o bien típicamente alusivo.

Sartori ahonda en las primeras dos, pero no tanto en la tercera.

Se infiere de aquí que un uso lingüístico que adopta con preferencia palabras en su significado "perceptivo", dará lugar a un saber de tipo descriptivo, dirigido principalmente a explicar observando; que un lenguaje que emplea con preferencia las palabras en su significado "ideativo", producirá en cambio un saber de tipo especulativo; y que un lenguaje que se apoya en "imágenes alusivas", conduce a un entendimiento diferente de los otros dos.

¿Qué tipo de entendimiento diferente a los otros dos producen las imágenes alusivas?

El Neptuno Alegórico de Sor Juana es un buen ejemplo de las imágenes alusivas. Con motivo de la llegada del virrey Tomás de la Cerda y Aragón, marqués de la Laguna, el 30 de noviembre de 1680, la Catedral encargó a Sor Juana el diseño de un arco triunfal que se erigiría en la puerta occidental de la Catedral que daba hacia la plaza del Marqués. El otro arco fue encargado a Carlos Sigüenza y Góngora, fue costeado por la ciudad de México y se construyó en lo que era el Santo Oficio. El propósito de los arcos del triunfo era, según lo explica Sagrario López Poza en “La erudición de Sor Juana Inés de la Cruz en su Neptuno Alegórico”, adornar el paso del personaje homenajeado con construcciones que se destruían una vez concluidas las fiestas.

Es lo que denominamos arte efímero, que a menudo utilizaba para sus adornos jeroglíficos y alegorías en relieve o en pintura relativos a la persona homenajeada. Al llegar a uno de estos arcos, el cortejo se detenía y se declamaba una loa al homenajeado adecuada a las circunstancias, que explicaba el sentido de los conceptos y símbolos empleados en la decoración del arco.

En un artículo titulado “Neptuno Alegórico: Vislumbre del arco de sor Juana” y publicado por la Revista de la Universidad de México, Américo Larralde explica el significado de algunos de los cuadros ordenados por Sor Juana:

Compuesto por catorce lienzos, tomemos, por ejemplo, el lienzo trece, dedicado a la marquesa: en la primera columna, sor Juana indica que este lienzo debe pintarse el mar como jeroglífico alusivo a la belleza de la marquesa. En la columna dos va el mote correspondiente en latín enmarcado en una filacteria o listón que para esta imagen es Alit et allicit, es decir "Alimenta y halaga", traducción contenida en la columna tres.

De esta manera, Larralde elabora una tabla de tres columnas con el listado de los catorce lienzos. Al primer lienzo; “Neptuno, Anfitrite y su corte marina”, lo acompaña el mote en latín Munere triplex, a través del cual sor Juana desea que Neptuno, es decir el Marqués de la Laguna, gobierne sobre las tres aguas; las dulces (en lo civil), las saladas (en lo judicial) y las amargas (en lo militar). Al segundo lienzo; “Neptuno, a petición de Juno, remedia la inundación de la ciudad griega de Argos”, el mote Opportuna interventio, en la que sor Juana pide al virrey la intervención oportuna para desaguar la ciudad de México y evitar así las frecuentes inundaciones. Al tercer lienzo; “Neptuno, mediante su tridente, fija la isla inestable de Delos”, el mote Te clavum tenente, non mutabit, y en la que sor Juana pide estabilidad, en lo político y social, al fijar la chinampa flotante. Y ofrece, a cambio, “Diana en plata y Febo en oro”. Y así con cada uno de los lienzos, sor Juana va representando sus parabienes a la vez que filtra sus peticiones.

La wikipedia dice que la alegoría “pretende dar una imagen a lo que no tiene imagen para que pueda ser mejor entendido por la generalidad.” Y me pregunto si los mensajes cifrados de sor Juana podían ser entendidos por la generalidad. Había en ellos muestra de erudición y, sin humillar al recién llegado, una ofrenda de amistad. En la misma entrada a la wikipedia se cita al filósofo Henry Corbin, quien asegura que: “El símbolo es la única expresión posible de lo simbolizado, es decir, del significado con aquello que simboliza. Nunca se descifra por completo.”

© Jorge Ikeda 2018