December 6, 2013

Filosofía del derecho

Hace unos días un amigo litigante me sorprendió con la aseveración de que ya no era necesaria la filosofía del derecho. Ante tal revelación me quedé estupefacto, no supe si llegó a esa conclusión por sí mismo, o sólo repetía una deformación de sus profesores. Ayer, alguien con el pseudónimo JC tuvo a bien prestarme su copia electrónica del libro _An Introduction to the Philosophy of Law _de Roscoe Pound a través de la plataforma kindle. (Es la primera vez que me prestan un libro de esa forma y sólo por catorce días). Roscoe Pound explica que la filosofía del derecho ha tomado un rol preponderante entre quienes se cuestionan sobre los fines y sobre los fundamentos éticos de los perdurables principios de control social. Pound opina que en los debates actuales, somos testigos de cómo la filosofía del derecho sale victoriosa día a día.

De hecho, el trabajo cotidiano de las cortes nunca fue tan definido por ideas filosóficas abstractas del siglo XIX, cuando a los abogados les daba por menospreciar la filosofía y los juristas creían haber generado suficiente ciencia del derecho como para no depender del aparato filosófico

Tal vez mi amigo piensa como los abogados del siglo XIX o su pensamiento filosófico es tan avanzado que mi primitivo cerebro es incapaz de comprender. Para Pound, la mayoría de las veces la filosofía ha sido un sirviente útil del derecho, pero en otras ocasiones ha sido un sirviente tiránico; ha sido utilizada para despedazar la autoridad de viejas tradiciones, para doblar reglas procedimentales impuestas de forma autoritaria que no admitían cambios a pesar del efecto práctico, para traer nuevos elementos al derecho y crear nuevas áreas del derecho a partir de estos elementos, para organizar y sistematizar los materiales legales existentes, y fortificar las instituciones y reglas cuando los periodos de crecimiento fueron sucedidos por periodos de estabilidad o de mera reconstrucción. Y esos son sus logros. Sus ambiciones son mayores. La filosofía desea encontrar la permanente e inmutable realidad legal en la que podamos descansar, y nos permita establecer la perfecta ley por la que las relaciones humanas puedan ser ordenadas para siempre, sin incertidumbre y libre de la necesidad de cambio. Dos necesidades han determinado el pensamiento filosófico sobre el derecho. Por una parte, dice Pound, el interés social en la seguridad general, que como interés en la paz y el orden dictó los meros fundamentos del derecho; “al hombre le ha permitido buscar ajustadas bases de cierta ordenación de las acciones humanas que deben limitar tanto la voluntad de la magistratura como de los individuos y asegurar así un orden social firme y estable.” Por otra parte, la presión de intereses sociales menos inmediatos, y la necesidad de reconciliarlos con las exigencias de la seguridad general, y de llegar a nuevos y continuos compromisos por los constantes cambios en la sociedad ha requerido de reajustes hasta en los más mínimos detalles del control social. Tal vez como México, y en especial Morelos, es un paradigma de la seguridad, y como nuestra sociedad es inmutable, por esas razones ya no sea necesaria la filosofía del derecho. De verdad, qué burro soy.

© Jorge Ikeda 2018