January 4, 2014

La tijera de Bentham

Rolando Tamayo y Salmorán, en su obra JURIS PRUDENTIA: MORE GEOMETRICO. Dogmática, teoría y meta teoría jurídicas, define la moral como “pautas de conducta establecidas por conductas humanas”. Por lo tanto, no habla de una sola y monolítica moral, sino de distintas morales; la ateniense por los atenienses, la persa por los persas, etcétera. Como regula la conducta externa, reconoce que es falaz el argumento que prescribe que el derecho regula la conducta externa y la moral, la interna.

Su carácter normativo se manifiesta en ser pautas de conducta y su eficacia radica en la reacción de los miembros del grupo. Cuando la conducta de un individuo se desvía de estas pautas de conducta y produce una reacción hostil de parte de los miembros del grupo (la cual puede ser más severa que las sanciones jurídicas) estamos en presencia de una norma social impuesta.

A diferencia del derecho, en la moral no hay legisladores, jueces, fiscales, etcétera. El derecho es un sistema normativo institucional, y por lo tanto, aplicado por instituciones. El autor argumenta que derecho y moral tienen el mismo centro, pero no la misma circunferencia. (Por alguna razón me recordó la frase de Borges sobre Dios que su centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna).

Rolando Tamayo dice que los juristas consideran que tanto la existencia como el contenido del derecho es “una cuestión de hechos sociales, cuya conexión con valores morales o de cualquier otro tipo es meramente contingente.”

Corresponde al genio de Jeremías Bentham el mérito de haber sido el primer teórico del derecho que con contundente claridad sostuvo esta tesis.

Rolando Tamayo propone la figura de “la tijera de Bentham” para dirimir la cuestión entre derecho y moral: “Si x puede ser descrito sin recurrir a ningún argumento que describa B, entonces X y B son cosas completamente diferentes.” La confusión radica en que se recurre a argumentos morales, como la justicia, para describir al derecho.

© Jorge Ikeda 2018