March 1, 2014

Fundamento de los derechos humanos

Para Savater, citado por Beuchot en Derechos Humanos: Historia y Filosofía, el fundamento de los derechos humano (DDHH en adelante) está en la moral, pero Adela Cortina encuentra el fundamento de la moral en los DDHH; ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Según Beuchot, Savater presenta una fundamentación de los derechos humanos de corte iusnaturalista y universalista. Iusnaturalista porque su fundamento no está en el derecho, sino en la moral, aunque poseen una vocación para ser institucionalizados o positivizados.

La universalidad que les toca se ve en que no hay ningún país que pueda erigirse en su defensor, sino que apela a la responsabilidad de todos los individuos humanos.

Para el autor de Ética como amor proprio, los derechos humanos no conceden a un individuo o al conjunto de individuos ciertos derechos, consisten en reconocer al ser humano como sujeto de derechos. Son derechos a pesar de no estar positivizados, por supuesto que Savater no ignora el hecho de la inexistencia del derecho sin el Estado o la contradicción de hablar de derechos naturales. Beuchot explica:

En este sentido acepta la expresión "derecho natural", aunque detecta acertadamente que prima facie es una expresión de suyo contradictoria, ya que physis y nomos, o díke, se oponen de esta manera, como lo natural a lo artificial; pero aclara que es sólo contradictoria en apariencia, ya que precisamente por el hombre se unen estos dos términos antitéticos: "Situación aparentemente contradictoria, profundamente dialéctica, la de este protoderecho anterior a la institucionalización estatal de los derechos efectivos (entiéndase 'anterior' no de manera diacrónica sino en cuanto a la exigencia especulativa). Se habló en su día por ello, con términos no menos contradictorios, de un derecho natural, postulando un estado de naturaleza previo y sustentador de la naturaleza del estado."

Este argumento me recordó la pregunta que se hace Kelsen en el primer capítulo de su Teoría Pura del Derecho:

Si se parte de la distinción entre ciencias naturales y ciencias sociales, y, por ende, de una distinción entre naturaleza y sociedad, como distinción entre los diferentes objetos de esas ciencias, se plantea entonces, por de pronto, el interrogante si la ciencia jurídica es una ciencia natural o una ciencia social; de si el derecho es un objeto natural o un objeto social.

Oscar Correas, en su obra Metodología Jurídica II, afirma que para Kelsen no se trata de una ciencia de hechos (sociales o naturales) sino de sentido, sentido que le da el hombre. Beuchot concluye:

Es decir, el hombre es un análogo o limítrofe, entre la naturaleza y la cultura, participa de ambos, como un mestizo; por eso puede unir sin contradicción la naturaleza y el derecho, sabe el derecho de la naturaleza, y trata de reproducirlo en sus acciones. Claro que no es una naturaleza unívoca, sino analógica, reproduce sólo icónicamente, o analógicamente lo que ve en la ley de la naturaleza, lo transforma en ley suya, en derecho propio. Pero hay una transformación creativa, no una mera reproducción. Si imita a la naturaleza no es como copia, sino como diagrama, casi como metáfora.

© Jorge Ikeda 2018