April 13, 2014

Desarrollo humano

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, en adelante) define el desarrollo humano como “la libertad que gozan los individuos para elegir entre distintas opciones y formas de vida. Los factores fundamentales que permiten a las personas ser libres en ese sentido, son la posibilidad de alcanzar una vida larga y saludable, poder adquirir conocimientos individual y socialmente valiosos, y tener la oportunidad de obtener los recursos necesarios para disfrutar un nivel de vida decoroso.” En la obra Sociología del desarrollo, políticas sociales y democracia coordinada por Rolando Franco, se incluye un texto de Pedro Demo titulado “Educación y desarrollo, análisis de una relación casi siempre fantasiosa” en el que el autor destaca algunas de las características de esta concepción de desarrollo humano, ya que tiene algunos presupuestos teóricos y metodológicos que le parece pertinente enumerar. En primer lugar, a Pedro Demo le parece pertinente distinguir entre desarrollo y crecimiento. El primero tiene una visión interdisciplinaria que abarca las dimensiones consideradas pertinentes para la sociedad. El segundo tiene una perspectiva económica. Por esa razón, el PNUD optó por una definición de desarrollo concebida como “oportunidades” poniendo énfasis en el aspecto tanto político como estratégico, y aunque la infraestructura es importante, sólo se menciona la incidencia de carácter instrumental. No es coincidencia que el programa que promueve el desarrollo humano en México se llame “oportunidades”. El sitio en internet del Programa Oportunidades lo define como: “un instrumento del Ejecutivo Federal, que desarrolla acciones intersectoriales para la educación, la salud, la alimentación, así como aquellas acciones que promueven el bienestar general de las familias que viven en condiciones de pobreza alimentaria o cuyos ingresos son insuficientes para desarrollar capacidades básicas de sus integrantes.” El adjetivo “humano” promueve una visión interdisciplinaria sobre el anterior concepto de crecimiento económico, e incluso sobre el concepto de “sustentable” que pone énfasis en el aspecto medioambiental. De tal forma que el crecimiento económico forma parte del concepto desarrollo, pero también sólo con carácter instrumental. Para Pedro Demo, en la concepción de desarrollo humano del PNUD se pone en relieve el aspecto educativo que permite crear las oportunidades o crearse las oportunidades.
Si el principal indicador del desarrollo humano es la educación, éste es seguido por el indicador “expectativa de vida”, ya que como el mismo concepto del PNUD prescribe; “para alcanzar una vida larga y saludable”. El autor destaca la correlación con la calidad y cantidad de vida. Y, finalmente, el indicador “poder de compra” que permite; “la satisfacción de las necesidades materiales es un componente central del desarrollo”. A pesar de que en la definición del PNUD explícitamente se establece que “las mercancías o servicios que consumen” no forman parte del concepto desarrollo humano, sí menciona “tener la oportunidad de obtener los recursos necesarios para disfrutar un nivel de vida decoroso.” El autor del texto comentado resalta que la pobreza política afecta más las posibilidades de desarrollo que la pobreza material. Argumenta que “la ignorancia impide la formación de sujetos capaces de tener historia propia, por cuanto obstruye la ciudadanía individual y colectiva”. Desde el punto de vista estratégico, para Demo la educación es el factor decisivo, pues implica que los factores se jerarquizan y concentran al mismo tiempo, eso sí; “siempre y cuando no se la coincida (a la educación) de modo sectorial y aislado…”

Los cambios provienen menos de un pobre que tiene hambre (y que por lo mismo, acaba contentándose fácilmente con cualquier forma de asistencialismo), que de un pobre que sabe pensar.

Pedro Demo distingue entre educación y conocimiento, si bien existe una conexión necesaria, no parece suficiente. La educación tiene que ver con saber pensar y el conocimiento con la capacidad de innovar. No es suficiente porque para las teorías del aprendizaje modernas y posmodernas; “la educación ya no puede reducirse a cognición”. El autor menciona la contradicción existente entre el énfasis que se ha puesto en los mecanismos para universalizar; el conocimiento lógico-matemático y la tecnología, sin dejar de lado la homogeneización que los medios de comunicación y la informática producen, y por otra parte el hecho de que la educación requiere de la capacidad de saber pensar; “usar el conocimiento con creatividad, innovar permanente y sistemáticamente…”

El conocimiento es obra del ser humano. Tal vez una de sus mejores obras. Pero hoy, el mayor problema quizá sea el crear un conocimiento que permita superar los males derivados del propio conocimiento. Esto ya se aprecia en la destrucción sistemática del medio ambiente, pero también en el contexto globalizado y competitivo, que posiblemente tienen en el conocimiento su ventaja comparativa más decisiva, desconstruyendo los conceptos clásicos de intesividad de mano de obra.

© Jorge Ikeda 2018