April 14, 2014

Globalismo, globalidad y globalización

En la anterior entrada al blog se comentó sobre la relación entre educación y conocimiento. Un artículo publicado por The Economist el 18 de enero de 2014 y titulado “Coming to an office near you” comienza con la siguiente frase: INNOVATION, the elixir of progress, has always cost people their jobs (INNOVACIÓN, el elixir de progreso, siempre le ha costado a la gente sus puestos de trabajo). El artículo describe cómo después de 30 años de revolución digital se han desplazado, por no decir destruido, miles de trabajos que fueron el sustento de la clase media en el siglo XX. Aquí la innovación tiene un supuesto; que aunque se destruyen algunos puestos de trabajo, se crean otros nuevos y mejores, con una sociedad más productiva, sus ricos habitantes demandan más y mejores bienes y servicios. Bueno, pues la preocupación es; ¿y si no? Y aclaro que es una preocupación y no un problema, pues como explica Fernando Savater en su obra La vida eterna; si fuera un problema, implicaría que éste tiene solución. Puede ser que no la tenga. En la obra ¿Qué es la globalización?, Ulrick Beck explica que la disociación del lugar de la producción, del lugar de la inversión, del lugar de declaración fiscal o del lugar de residencia, ha causado que las empresas puedan producir en un país, pagar impuestos en otro y exigir gastos estatales en forma de infraestructura en un tercer país. Y el autor se plantea una interrogante; ¿cómo va a financiar el Estado la infraestructura que reclaman si se torpedea la financiación pública? Por lo que plantea que es necesario “formular en nuevos términos teóricos y políticos la cuestión trascendental de la justicia social en la era de la globalización.” Esta formulación de nuevos términos lo lleva a describir una enfermedad del lenguaje o decadencia del cerebro, ya que los conceptos están vacíos, ya no aprehenden, iluminan o seducen.

Lo gris, que impregna todo el mundo, tiene probablemente su fundamento en un enmohecimiento de las palabras.

Ulrick Beck propone varios conceptos; por globalismo entiende “la concepción según la cual el mercado mundial desaloja o sustituye el quehacer político; es decir, la ideología del dominio del mercado mundial o la ideología del liberalismo.” Su crítica reduce el liberalismo a lo económico. Paradógicamente esa misma reducción fue descrita como “neoliberalismo” por Norberto Bobbio, cuando sólo se considera el aspecto económico del liberalismo sin tomar en cuenta sus dimensiones políticas o sociales. El mismo Ulrick Beck asegura que esta reducción deja de lado las dimensiones ecológicas, culturales, políticas o sociales. El autor asegura que el globalismo “arrastra a su lado a sus mismos oponentes”, a los que describe como proteccionistas negros, verdes y rojos (sí sustituimos a los negros por los de dulce tenemos el menú de cualquier tamalero que se digne de serlo). Los primeros son aquellos que “lamentan el hundimiento de los valores y la pérdida de la importancia de lo nacional”. Los segundos creen que el Estado nacional protege los valores medioambientales contra las presiones del mercado internacional. Y los terceros, siguen “aireando en todas las cuestiones el lema de la lucha de clases”. Por globalidad Ulrick Beck entiende que desde hace tiempo se vive en una sociedad mundial por lo que la tesis de los espacios cerrados resulta ficticia.

Así, "sociedad mundial" significa la totalidad de las relaciones sociales que no están integradas en la política del Estado nacional ni están determinadas (ni son determinables) a través de ésta.

El autor aclara que por el adjetivo mundial entiende diferenciada o pluralidad; y por “sociedad”, “estado de no-integración” por lo que concluye que se trata de una pluralidad sin unidad. En ese sentido es similar a lo descrito por Beuchot como universalidad analógica. Así, la pluralidad sin unidad podría ser denominada pluralidad icónica o analógica. Por globalización entiende; “los procesos en virtud de los cuales los Estados nacionales soberanos se entremezclan e imbrican mediante actores transnacionales y sus respectivas probabilidades de poder, orientaciones, identidades y entramados varios.” Entre las distintas lógicas de la globalziación (ecológica, cultural, económica, política y social) deben entenderse las unas a las otras como interdependientes, y no reducirse. El autor enumera algunas de las razones por las cuales la globalidad es irrevisable:

1. El ensanchamiento del campo geográfico y la creciente densidad del intercambio internacional así como el carácter global de la red de mercados financieros y del poder cada vez mayor de las multinacionales. 2. La revolución permanente en el terreno de la información y las tecnologías de la comunicación. 3. La exigencia universalmente aceptada, de respetar los derechos humanos -también considerada (de boquilla) como el principio de la democracia. 4. Las corrientes icónicas de las industrias globales de la cultura. 5. La política mundial posinternacional y policéntrica: junto a los gobiernos hay cada vez más actores transnacionales con cada vez mayor poder (multinacionales, organizaciones no gubernamentales, Naciones Unidas). 6. El problema de la pobreza global. 7. El problema de los daños y atentados ecológicos globales. 8. El problema de los conflictos transculturales en un lugar concreto.

© Jorge Ikeda 2018