April 15, 2014

El discurso de la alteridad

https://www.flickr.com/photos/68420805@N07/13859388193/player/4cdfc0c53d Ayer, con motivo de las protestas en Amilcingo en contra del gaseoducto fueron detenidas cinco personas. En un principio, Jorge Messeguer, secretario de gobierno, dijo que se trataba de poblanos que habían incitado a la violencia. Como si los poblanos fueran extraños al cuerpo homogéneo de morelenses. Yo no podría distinguir entre un amilcinga y un poblano. El Secretario de Gobierno discrimina sin contemplación, pues aún sin conocer los hechos ya sentenciaba que eran poblanos los otros, los “revoltosos”. ¿Pensará declararle la guerra al Estado de Puebla? En el texto “Formas de alteridad: un reto epistemológico y político”, Donovan Adrián Hernández Castellanos cita a Anabel Cucagna, para quien “la alteridad funciona como una operación de distinción entre semejanzas y diferencias que designa y ubica a ‘otros’ desde la perspectiva de un ‘yo’ o un ‘nosotros’. Por medio de una disyunción, la alteridad establece un vínculo entre identidades y llega a naturalizar la relación entre ellas” Donovan Hernández también cita a Bernard Bruneteau quien ha descrito el fenómeno:

El campo de la alteridad ha migrado del exterior al interior de las sociedades que ya eran víctimas de la desintegra­ción de sus lazos comunitarios. Lo que a veces llamamos con pereza “retorno del nacionalismo”, o “repliegue ét­nico”, no es, muy a menudo, sino esta voluntad de buscar al enemigo escondido, al Otro en las filas del Mismo. La política identitaria se muestra indiferente a las lógicas uniformizadoras de la democracia y a la extensión de la economía de mercado, y prospera en un mundo glo­balizado.

Por un lado, la democracia uniforma a todos en derechos -todos tienen los mismos derechos-, pero por otro lado la democracia reconoce las diferencias, ya que no hay nada más injusto que tratar como iguales a los que son desiguales. El concepto de democracia de Messeguer es idéntico al de Carl Schmitt, personaje conocido por su apoyo al régimen nazi. Donnovan Hernández explica que a partir de una concepción aristotélica -democracia estriba no sólo en que lo igual sea tratado como igual, sino que, como una consecuencia inevitable suya, lo desigual no sea tratado de manera igual-, el jurista alemán deducía que en una democracia lo primero era determinar la homogeneidad. Y lo segundo, separar o aniquilar lo heterogéneo. Jaques Derrida, según el autor, cuestiona el postulado de la homogeneidad en la democracia y asegura que el modelo político de la democracia puede estar en desacuerdo político consigo mismo, ejercer la diferencia como algo constitutivo y “no extirpable en consecuencia”. Por esa razón la democracia es una promesa que compromete a “inventar desde ya un futuro sin relaciones de dominación, donde las hegemonías actuales dejen de delinear el concepto de lo político.” Cabe recordar que Carl Schmitt definía el concepto de lo político en la relación amigo-enemigo. De la misma forma en que el gobierno de Morelos trata a los que disienten de él, como enemigos.

Para Derrida, la alteridad es constitutivo de lo democrático-político.

La democracia —dice Derrida— siempre está por venir; es una promesa; y, en nombre de esa promesa, siempre es posible criticar, poner en cuestión, aquello que se presenta como democracia de hecho.

Ayer, a los que informaban o criticaban sobre lo ocurrido en Amilcingo se les llamaba “desestabilizadores”. Una posibilidad -o imposibilidad en el caso de Morelos- se da en el predominio de lo ético sobre lo político, que según Donnovan Hernández permite “la despolitización activa del discurso, por ejemplo, de los derechos humanos, sexuales, etcétera; en donde la buena conciencia inmoviliza la posibilidad de comprender lo político desde un pensamiento de la diferencia de sí.” En el texto “Jürgen Habermas, democracia, inclusión del otro y patriotismo constitucional desde la ética del discurso” de Jorge Araya Anabalón, el autor se cuestiona sobre las posibilidades de encontrarle una traducción jurídica a la ética comunicativa, “donde el derecho se transforma en un espacio transformador de las demandas que surgen desde el sistema social, para convertirse en una norma que obliga al sistema político y a la burocracia a darles respuesta.” La acción comunicativa supone sujetos autónomos, “donde su vinculación con el “otro” es inteligente y reflexiva, permitiéndoles actuar con su propia cosmovisión de mundo e identidad, sin tener que ocultarla para alcanzar una plena emancipación.”

Habermas sostiene que la posición universal debe permitir la tolerancia, solidaridad y la pluralidad de las identidades. Esto se puede lograr al ir más allá de las costumbres de la propia comunidad, sin que eso signifique desconocer dicho vínculo.

Para Hanna Arendt, citada por Donnovan Hernández, “la pluralidad, no la alteridad, era el requisito sine qua non de la vida política”.

Al final, todos los detenidos eran habitantes de Amilcingo, entre los declarados como “vándalos” que incendiaron maquinaria y corrieron estaban dos personas mayores de 60 años. Para el autócrata es fácil excluir al otro argumentando que no forma parte de la comunidad, que es un revoltoso, que es un vándalo, o que es un individuo sin derechos. https://www.flickr.com/photos/68420805@N07/13859380843/player/5d9aa6a6fb

© Jorge Ikeda 2018