April 23, 2014

Ni tecnofobia, ni tecnofilia.

En un video del programa de televisión argentino llamado “AguaFiestas” y que puede ser visto en YouTube, el entrevistador Marcelo Gioffré pregunta a Mario Bunge sobre la diferencia entre ciencia y técnica. Mario Bunge contesta que la actitud de ambas es diferente; el científico estudia la realidad y el técnico pretende cambiarla, ya sea para mejorar o para empeorar. Sus problemas también son distintos; el científico va de las causas a los efectos, el técnico de los efectos a las causas. ¿Cómo hago para transmitir una señal electromagnética de aquí a Tucumán? Esto me llevó a la reflexión sobre si el derecho es una ciencia o una técnica. Porque como ciencia que busca la verdad, pues tiene una verdad muy endeble. Si la verdad jurídica es autoritaria, como se explicó en esta entrada al blog, no puede ser ciencia. La verdad como correspondencia es muy pobre. Y el criterio de verdad planteado por Ferrajoli requiere de la univocidad semántica. En cambio, el derecho como técnica es muy parecido a lo propuesto por Bunge. ¿Cómo hago para recurrir un acto de autoridad? Mario Bunge aboga porque no se controle a la ciencia, pero a la técnica sí; ya que puede ser peligrosa. Sobre el debate actual del control en la red internet, Bunge tendría una postura similar a la que tiene sobre la técnica. En su obra Crisis y reconstrucción de la filosofía habla de los retos que la informática plantea al humanismo.
Bunge distingue entre humanismo secular y religioso. Mientras que el humanismo religioso apela a lo sobrenatural, el secular mantiene la tesis cosmológica: “todo lo que existe o es natural o es hecho por el hombre”. Ello no quiere decir que uno sea mejor que el otro, son distintos.

¿Quién tiene más derecho a un sitio en el panteón humanista: el sacerdote y filósofo humanista que murió por los pobres y oprimidos, o el profesor materialista y científico que lleva una vida protegida en un país pacífico?

También se apoya de la tesis antropológica que sostiene que las diferencias individuales son poco importantes en cuanto a que todos somos miembros de la misma especie. Es axiológico, en tanto mantiene un sano relativismo moral. También sostiene la tesis gnoseológica que postula la búsqueda de la verdad a través de la experiencia, la razón, la imaginación, la crítica y la acción. De la misma manera el humanismo secular sostiene las tesis moral, social y política.

Obviamente, hay tecnologías beneficiosas, como las utilizadas en la fabricación de cocina y de fármacos eficientes. Es igualmente obvio que hay tecnologías perniciosas, como las que se utilizan para el asesinato en masa y la manipulación de la opinión pública. Y hay, también, tecnologías de dos filos, como las que se emplean en la fabricación de televisores, la organización de empresas, el diseño de códigos legales o políticas públicas.

La siguiente afirmación no deja lugar a dudas sobre la concepción que Bunge tiene sobre el derecho:

La pericia legal puede defender o condenar a un inocente, y puede reforzar o debilitar una ley injusta.

De manera análoga, la tecnología de la información es un arma de dos filos:

La tecnología de la información es ambivalente porque sólo se refiere al procesamiento y transmisión de mensajes, no a su contenido o significado. Una red de información puede difundir conocimiento o propaganda, poemas o insultos, llamamientos a la compasión o a la violencia.

(Dicho sea de paso; como los insultos que los Gracobots nos profieren diariamente a través de internet.) Bunge hace otra distinción entre conocimiento e información y describe algunos de los problemas que la sociedad enfrenta:

A todos nos gustaría saber más y, a la vez, recibir menos información. De hecho, el problema de un trabajador de la industria del conocimiento contemporánea no es la escasez de información, sino su exceso.

Para Bunge, la revolución de la información no está produciendo una sociedad más igualitaria, cohesiva, democrática y culta, como los fanáticos de la información afirman, y si lo hace, sólo es mínimamente. Bunge compara lo que se publica en internet con las publicaciones en revistas científicas evaluadas por pares. En internet es muy difícil distinguir lo genuino de lo falso (últimamente en las revistas científicas también).

La tecnología de la información trata exclusivamente con información, sin importar su contenido, importancia, valor, verdad y justicia.

Por lo que en el primer capítulo de la citada obra el autor concluye que los humanistas seculares no se oponen al desarrollo tecnológico, por el contrario lo aplauden, pero por la ambivalencia de la tecnología no se adhieren sin analizar las consecuencias sociales previsibles.

En particular, sabiendo como sabemos que es probable que el progreso tecnológico elimine empleos, no sería otra cosa que hacer justicia el que una parte de los ahorros derivados del uso de las computadoras se utilizara para acortar la semana laboral.

En forma abreviada propone una tabla bastante interesante:

HUMANISMO - TECNOLOGÍA = ESTANCAMIENTO SOCIAL TECNOLOGÍA - HUMANISMO = DECLIVE SOCIAL HUMANISMO + TECNOLOGÍA = PROGRESO SOCIAL

© Jorge Ikeda 2018