June 17, 2014

¿Réquiem por la tecnocracia?

El diccionario de la lengua española define tecnócrata como una persona especializada en alguna materia de economía, administración, etcétera, que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas. El término no parece tener una connotación negativa como la tenía antes, pero la otra opción; dejarse gobernar por políticos que enaltecen la nobleza de sus pretensiones aunque sean irrealizables, parece ser una peor opción. Así lo describe Robert P. Crease, profesor de filosofía de Stony Brook University en Nueva York, en una opinión que aparece en The Japan Times titulada “A requiem for technocracy”. En su opinión, los científicos están lejos de ser más virtuosos que cualquier otra persona y su trabajo es vulnerable al error o a ser mal utilizado por otros. Y la ciencia también está lejos de ser perfecta, pero batalla por institucionalizar el proceso observación, experimentación y revisión independiente de los resultados que a la larga provee mejores resultados que la intuición política o las (im)posturas políticas. Tal es el caso del aborto. Según el profesor Crease, el debate que precede una decisión colectiva sobre el aborto reside en los valores, no se establece un objetivo en común y la información científica sobre el tema resulta irrelevante. El problema radica en que para los políticos las opiniones científicas son sólo una opinión más. La falsa ciencia (seudociencia) que antes era del dominio de los charlatanes, ahora lo es de los políticos. El profesor en filosofía explica que el día de hoy a los políticos tanto de izquierda como de derecha les redunda más actuar en contra de la evidencia científica que apoyarla. De esta manera los políticos presentan una imagen anti élite, populista, como el común de los mortales aunque sean ignorantes.
Por alguna razón me recordó la reciente formación de un órgano en el Senado de la República denominado Comisión Ordinaria de la Familia y Desarrollo Humano, mejor conocida como la “Comisión anti aborto y anti familia homosexual” Hay una petición en change.org a favor de su disolución argumentando que las familias no son “moda” ni “vehículo” reproductivo. Las familias monoparentales y las mujeres también tienen derechos. La Comisión es presidida por el Senador José María Martínez Martínez, del PAN. Ese ha sido siempre el talón de Aquiles de los comunitaristas, no cesan en su intento autoritario por imponer las pautas que ellos consideran adecuadas o en aras de un supuesto bien común. Si bien el profesor Crease se alegra de no vivir en una tecnocracia dirigida por expertos que deciden los objetivos sociales por encima de los objetivos que establece la sociedad, comienza a temer a los políticos que enaltecen la nobleza de sus ideales. “With no route from here to there, we are guaranteed to get lost.”

© Jorge Ikeda 2018