June 25, 2014

Historia o literatura

En La ruina de Kasch, Roberto Calasso afirma que la historia no tiene ninguna razón esencial para distinguirse de la literatura; “la investigación histórica es la construcción gradual de una memoria artificial”. En la publicación electrónica denominada La silla rota apareció un artículo titulado “La escritora Elena Garro y su tumba sin nombre” de Maria Teresa Priego, en el que la articulista da cuenta del estado de abandono en el que se encuentra la tumba de la primera esposa de Octavio Paz en el cementerio Jardines de la Paz en Cuernavaca, Morelos.

Maria Teresa Priego cita una entrevista con Elena Garro realizada por Carlos Landeros, a quien aseguraba que su novela “Los recuerdos del porvenir” fue publicada por Joaquín Mortiz debido a que Octavio Paz lo exigió. Mientras que para Helena Paz, su hija, “su padre rogó a su madre que destruyera la novela porque era demasiado buena”. Jamás se sabrá lo que verdaderamente ocurrió, sólo se tienen los recuerdos. En el primer párrafo de la novela “Los recuerdos del porvenir” la autora escribió: “Yo sólo soy memoria y memoria que de mí se tenga”.

Para Calasso, el auténtico historiador es enemigo de lo memorable, su presa es aquello que ha escapado de la memoria “porque tenía todas las razones para escapar de ella”. La guarida de esta cotizada presa está en la fuentes, pero qué son las fuentes para Calasso; cualquier cosa. “La historia llega a sí misma cuando decide hacer hablar únicamente a las fuentes, y entiende que las fuentes son cualquier cosa.”

Christopher Domínguez afirma en Vida de fray servando que sólo a un académico como Fray Servando Teresa de Mier se le ocurriría escribir una Historia de la revolución durante la revolución. A Fray Servando se le ha acusado, además, de “echarle mucha crema a sus tacos” y de exagerar las historias en las que fue partícipe ya sea ensalzando un papel o justificando una postura según convenga. ¿Qué fue Fray Servando? ¿Historiador o literato? Fray Servando fue memoria y para nosotros es sus Memorias.

Calasso concluye que el historiador tiene una tarea que coincide con la de Proust, “pero no tiene la ventaja de disponer de la memoria de Proust; el historiador, entonces, debe construir, y finalmente saquear, la memoria de los demás. Esta es la historia.”

© Jorge Ikeda 2018