July 1, 2014

Iluminismo

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Ayer falleció el politólogo Arnaldo Córdova. Recuerdo haber utilizado su obra La ideologia de la Revolucion Mexicana en la elaboración de la tesina para la licenciatura en relaciones internacionales. Arnaldo Córdova visitó el CIDHEM el 14 de agosto de 2010. En aquella ocasión tuve la oportunidad de preguntar su opinión sobre la tesis liberal del papel que juega la educación en igualar las oportunidades. Me pidió más información y le di un par de nombres, creo que Burke y Stuart Mill. Y recuerdo que dijo algo así como: “Ah, usted ha estado leyendo autores del siglo XIX. Pues bien, es puro iluminismo.” Su respuesta me dejó perplejo. Después explicó su respuesta y no recuerdo muy bien el argumento. Si se busca ilustración en la Wikipedia, se encuentra que en la ilustración se creía que “que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor.” Y siendo realista, como creo que lo era Arnaldo Córdova, la educación no ha logrado vencer a la ignorancia, ni a la superstición, mucho menos a la tiranía y tampoco ha logrado construir un mundo mejor, por lo menos no como lo desearía la mayoría de los habitantes que viven en la pobreza. En el artículo titulado “Desigualdad” y publicado en el blog de Letras Libres, Gabriel Zaid brinda un argumento que cuestiona el modelo de darle educación universitaria a todos:

5.Igualar por arriba: buscar que todos tengan estudios universitarios, buenos empleos, automóviles, viajes internacionales, parece generoso, pero es tonto. Los altos funcionarios y ejecutivos no son el único modelo para la especie humana. Encarnan sueños no generalizables: por su especialidad, porque su desempeño requiere inversiones altísimas y porque millones de personas no desean vivir así. Con una fracción de lo que se gasta en producir credenciales educativas (que no garantizan la obtención de buenos empleos), se puede equipar a millones de personas con habilidades prácticas y herramientas para producir por su cuenta.

Y no es el único; Iván Illich criticaba el uso de los nuevos grados universitarios como títulos nobiliarios y Umberto Eco pedía que las Universidades recuperaran su naturaleza elitista. La desconexión entre la Universidad y el mercado de trabajo es evidente, y aunque existen intentos del gobierno por corregir este desequilibrio con el laboratorio laboral o la Universidad Abierta y a Distancia de México que oferta carreras de alta demanda, hace falta la estructura que otorgue mayor valor a los certificados o títulos de carpintero, plomero o electricista. La fundación Carlos Slimproporciona capacitación en línea para este tipo de oficios y otorga los certificados sin validez oficial. La validez oficial de estos estudios se la tendría que dar el sistema nacional de competencias creado a la par del organismo conocer, pero por alguna razón no ha sido así. Tal vez este laudable intento derivó en lo que Zaid critica y sea todavía más barato producir el conocimiento que las credenciales educativas. Y el sistema de certificación de competencias tampoco ha estado exento de abusos; si lo que se propone es fomentar los oficios y disuadir las licenciaturas sería contraproducente que produjera más licenciados. Bueno pues así lo hizo un individuo sin escrúpulos que ostenta el cargo de Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Morelos, quien obtuvo el título de licenciado en derecho por la vía de la certificación de competencias.

© Jorge Ikeda 2018