August 26, 2014

¿Por qué impugné el proceso de elección de consejeros electorales?

En los últimos días de junio de los corrientes se publicó la Convocatoria para selección y designación a los cargos de consejero presidente y consejeros electorales del Organismo Público Local en el Estado de Morelos. Los aspirantes que nos registramos y cumplimos con los requisitos legales de la misma Convocatoria fuimos citados el 2 de agosto de 2014 en el Tecnológico de Monterrey campus Morelos para presentar un examen de conocimientos elaborado por el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A.C. De los resultados de dicho examen surgió una lista de 25 hombres y 25 mujeres que pasaron a la siguiente etapa que consistía en un ensayo presencial en el mismo lugar, pero el 23 de agosto de 2014. Antes de presentarme al ensayo hubo ciertos acontecimientos que influyeron en la percepción de que los dados estaban cargados. El 20 de agosto de 2014, el oficialista Diario de Morelos publicó un comentario editorial en la columna denominada “Palacio de Cortés” en la que dice lo siguiente:

ENTRE LOS que han intentado desestabilizar a Morelos pintando un escenario infernal a causa de hechos delictuosos, por enésima vez ha fallado el plan de colocarse en espacios de toma de decisiones. Verán: Gerardo “Chabelito” Becerra Chávez y sus afines no han cuajado bien una marcha, no han juntado los miles y miles de firmas que han mendigado y ahora tampoco tienen lugar para arbitrar elecciones. Uno de ese grupo hizo examen para ser consejero y, por qué no, ir por el presupuesto del nuevo organismo electoral para Morelos, pero sacó malas calificaciones. Así, no se descarte otra marcha por lo anterior.

En una obvia alusión a mi persona, por ser el único miembro de la lista que además pertenece a la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos, dicen que saqué malas calificaciones y no entiendo porqué lo afirman ya que salí por encima de la media en Morelos. Si hubiera sacado malas calificaciones, no habría pasado a la siguiente etapa. Así de sencillo. El 21 de agosto de 2014, el semanario Proceso publica una nota titulada “Acusan a presidente del INE de intentar manipular elecciones de la UNAM y el DF” en la que se reporta que el diputado federal del PRD, Carlos Reyes Gámiz, “acusó al al consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, de intentar influir en dos procesos de elección: el del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y el de consejeros electorales locales.” El 22 de agosto de 2014, un día antes de presentarnos a la elaboración del ensayo, varios diarios de Morelos dieron cuenta de la reunión entre el gobernador del Estado y el consejero presidente del INE en el contexto del “Diálogo Público del IFE al INE: ¿Avance o retroceso?” Por si mis sospechas no fueran pocas, el 23 de agosto de 2014, durante la aplicación del ensayo, los encargados de aplicarlo le piden a los aspirantes registrar sus nombres en los ensayos en lugar del número de folio que previamente nos habían asignado. No sé si fue un descuido del INE o del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM el prever, siendo previsible, que los aspirantes no llevarían su número de folio a la aplicación del ensayo. Los lineamientos para la aplicación y dictamen de los ensayos prescribían que se identificaría el ensayo con el número de folio y que se imprimirían dos tantos del ensayo; uno con firma que quedaría en manos del INE, y el otro sin firma, para no poder relacionarlo con ningún aspirante en específico, en manos del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. ¿Dónde quedó la imparcialidad si los nombres acompañaban los ensayos? ¿Pudo el nefasto gobernador de Morelos darle una lista negra al consejero presidente del INE que incluyera mi nombre? ¿Pudo haber influido el consejero presidente del INE en una buena o mala calificación del ensayo por parte del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM? No lo sabremos, pues el proceso de selección se vició irreparablemente y por lo tanto decidí impugnar el procedimiento. Estoy consciente que este acto disminuye considerablemente, si no es que anula, las probabilidades de ser seleccionado. Si el gobierno de la “Nueva Ambición” buscaba sacarme del concurso, lo ha conseguido. Perdimos un batalla, pero no la guerra.

© Jorge Ikeda 2018