August 29, 2014

La modernidad y el medievo del INE

Para los modernos, el estado de derecho significa la sumisión de todos al imperio de la ley. Nadie puede estar por encima de ella. En la Edad Media se cuestionaban si el soberano debía obedecer las leyes que el mismo promulgaba. Y llegaban a la conclusión que no, que el soberano sólo debía observar el derecho natural y el derecho divino. En cumplimiento a las sentencias SUP-JDC-4972014, SUP-JDC-4982014, SUP-JDC-4992014 y SUP-JDC-5002014 de los respectivos juicios para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó que “de inmediato, emita el lineamiento en el que se prevean las bases necesarias en las que dé a conocer los elementos básicos para la elaboración del ensayo presencial, así como los parámetros básicos y racionales, que evalúen el requisito consistente en el ensayo presencial…” Y así lo hizo la Comisión de Vinculación con los Organismos Públicos Locales del Consejo General del INE (“la Comisión”, en adelante) con la publicación de los LINEAMIENTOS PARA LA APLICACION Y EVALUACION DEL ENSAYO PRESENCIAL QUE PRESENTARAN LAS 25 ASPIRANTES MUJERES Y LOS 25 ASPIRANTES HOMBRES DE CADA ENTIDAD FEDERATIVA QUE OBTENGAN LA MEJOR PUNTUACION EN EL EXAMEN DE CONOCIMIENTOS EN EL PROCESO DE SELECCION Y DESIGNACION A LOS CARGOS DE CONSEJERA Y CONSEJERO PRESIDENTE Y CONSEJERAS Y CONSEJEROS ELECTORALES DE LOS ORGANISMOS PUBLICOS LOCALES (“los lineamientos”, en adelante). Todo para que durante la aplicación del ensayo presencial la Comisión no observara lo que ella misma determinó para la ocasión. En la anterior entrada al blog se comentó que los aspirantes identificaron sus ensayos con sus nombres, en lugar de los números de folio que se les había asignado. Otro punto que no se observó y llama la atención es que el veinte por ciento de la calificación correspondía a la ortografía, la redacción y la sintaxis, y a los aspirantes se les facilitó un ordenador (computadora) con un procesador de palabras de la marca Word del fabricante Microsoft, con la habilidad de corregir las faltas de ortografía. Sin menoscabar el hecho de que el que INE obligue a los aspirantes a utilizar un software protegido no contribuye en nada a eliminar la desigualdad ya que dicho software no está disponible para todos, en cualquier lugar y en cualquier momento. El poderoso obliga al débil a utilizar las herramientas de la empresa Microsoft perpetuando su poder, en lugar de liberarlo a través del fomento al software libre. Para los modernos, es un derecho de los ciudadanos vigilar la legalidad y la constitucionalidad de los actos de la Autoridad. Para el señor feudal, allá de aquel siervo que osara levantar la voz porque de inmediato se le mandaba a las mazmorras. No sé en qué momento pasé de la categoría de aspirante al Organismo Público Local de mi entidad, a enemigo público número uno del INE. El 28 de agosto de 2014 me constituí en la Junta Distrital del INE para ejercer mi derecho de petición (art.8 de la CPEUM) y se negaron a recibir mi escrito que contenía la ampliación de la demanda, alegando que ya habían aceptado la demanda y no lo volverían a hacer. Ello contraviene lo estipulado por el artículo 17 párrafo 2 de la Ley General de Medios de Impugnación en Materia Electoral que a la letra dice:

2. Cuando algún órgano del Instituto reciba un medio de impugnación por el cual se pretenda combatir un acto o resolución que no le es propio, lo remitirá de inmediato, sin trámite adicional alguno, al órgano del Instituto o a la Sala del Tribunal Electoral competente para tramitarlo.

De nada sirvió que citara preceptos legales ni mis súplicas. Así que tuve que agarrar mi cochecito y viajar hasta la sede de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a ampliar la demanda de juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano. Ahora sólo falta que me sancionen por expresar libremente mis ideas, sin dejar de considerar que sólo soy un simple aspirante y que no soy empleado ni súbdito del INE para que me manden callar.

© Jorge Ikeda 2018