September 21, 2014

La inmortalidad

En la obra La literatura y los hombres, Calasso se cuestiona si alguna vez los hombres alcanzaron la inmortalidad de los dioses. Y encuentra la evidencia en algún testimonio que sobrevivió hasta nuestros días.”Los Rbhu eran tres hermanos. Se llamaban Vaja, Rbhuksan, Vibhvan.” Calasso cita a Stella Kramrish, para quien los Rbhu eran “el arquetipo del artista”. Para el autor eran “excelsos artífices: carpinteros, herreros”.

Todo lo cual era muy peculiar porque una vez alcanzada la inmortalidad, los dioses se habían mostrado siempre malévolos y pérfidos con los hombres. Ponían su mayor empeño en borrar las huellas de sus sacrificios sobre la tierra, para que los hombres no pudieran imitarlos.

Pedro Arturo Aguirre, en su libro Historia mundial de la megalomanía, cita una obra sobre Calígula de Camus; en el episodio citado, un vasallo reprime a Calígula por compararse con los dioses y éste le responde: “¿Y porqué no hacerlo? Basta ser tan cruel como ellos”.

Calasso dice que los dioses se mostraron magnánimos con los Rbhu y les reservaron la libación del sacrificio, por esa razón a los sacrificadores se les conoce como hijos de los Rbhu. En la casa de otro sacrificador, Savitr, conocieron a Tvaṣṭṛ, quien les concedió la inmortalidad. El arquitecto de los dioses tiene una vaca que es la luna y su leche es soma, el elíxir de la inmortalidad. La copa en la que beben el soma es única. Y los Rbhu como los artistas que imitan a los dioses fabricaron cuatro copas idénticas.

La única certeza es que aquellas cuatro copas resplandecientes, imitaciones perfectas de la copa única, arruinaron para siempre las relaciones entre los dioses y aquellos primeros artistas, aquellos primeros hombres que compartían con ellos la inmortalidad. Los Rbhu habían llegado demasiado lejos, al lugar en que crecen juntos y luego se separan el fetiche y el reflejo.

Resulta paradójico que los dioses hayan reservado el sacrificio para los Rbhu y ellos hayan sacrificado la copa.

Si la copia significa la extinción de lo único, en la estela de la copia aparece la muerte. Los primeros simulacros son las imágenes y las apropiaciones de los muertos.

A partir de eso los dioses apartaron a los Rbhu, los discriminaron.

En cuanto a los dioses, decían que “sentían asco de los Rbhu por su olor a hombres”. Nunca se llega a ser suficientemente inmortal.

© Jorge Ikeda 2018