September 26, 2014

El megalómano

La obra La conquista de la felicidad de Bertrand Russell parecería un libro de autoayuda o de superación personal si no fuera porque como su contraportada lo dice; contiene un proyecto de raigambre estoica que incluye una reflexión sobre el ser humano y su posición en el mundo. Para Russell las causas por las que un individuo puede ser infeliz se encuentran en el sistema social o en la psicología individual. El autor descubre que entre las clases más importantes de absorción en sí mismo se encuentra la del megalómano. En un comentario anterior al blog había especulado que el gobernador de Morelos era megalómano por una falta de autoestima, lo que no deja de ser un lugar común. En opinión de Russell el megalómano, a diferencia del narcisista, prefiere ser poderoso antes que encantador, y aunque el poder es un elemento de vanidad: “sólo se convierte en deplorable cuando es excesivo o va unido a un sentido de la realidad insuficiente”. En el caso comentado, no podría decir en qué hipótesis encaja nuestro gobernante, pero sí puedo afirmar que en cuanto al resultado cae en ambas. Así lo determina Russell: “Cuando esto ocurre, el hombre se vuelve desdichado o estúpido, o ambas cosas”.

Por lo general, el megalómano, tanto si está loco como si pasa por cuerdo, es el resultado de una humillación excesiva.

No me puedo imaginar el tipo de humillación a la que debió verse sometido nuestro gobernante para padecer esta condición. ¿Pudo tratarse de una vida de humillaciones y vejaciones?

Dado que ningún hombre puede ser omnipotente, una vida enteramente dominada por el ansia de poder tiene que toparse tarde o temprano con obstáculos imposibles de superar. La única manera de impedir que este conocimiento se imponga en la conciencia es mediante algún tipo de demencia, aunque si un hombre es lo bastante poderoso puede encarcelar o ejecutar a los que se lo hagan notar. Así pues la represión política y la represión en el sentido psicoanalítico van de la mano.

De ahí deriva mi mayor preocupación, pues el megalómano ha encarcelado a sus rivales. Esta nota del diario El Occidental da cuenta del encarcelamiento de un líder del Sindicato Nacional de Trabajadores, Empleados, Choferes, Transportistas y Obreros de la Construcción-SINATREC. Y por el portal Periodismosincensura.com.mx nos enteramos de la persecución que sufre su propietario; Iván Ureña, a quien le retiraron el permiso para operar un tranvía turístico y ahora se publica en varios medios locales la detención de uno de sus socios en unos de los negocios de este empresario, sin dejar de subrayar la relación que tiene con dicho empresario. Sin querer caer en la absorción en sí mismo, este humilde bloguero ha sufrido en carne propia la represión y los intentos para limitar su libertad de expresión. Aunque es probable que a partir de la siguiente semana tenga que guardar reserva sobre éste y otros temas, no por represión sino por la posibilidad de hallarme en el supuesto que establece la ley para quienes deben guardar silencio sobre ciertos temas. Lo que de ninguna manera quiere decir que claudique mis principios o mis más profundas convicciones.

© Jorge Ikeda 2018