September 29, 2014

El proceso de selección de consejeros electorales

Carl Schmitt estableció el criterio de lo político en la relación amigo-enemigo. Así como lo bueno y lo malo definen la moral; lo bello y lo feo, la estética, la distinción entre el amigo y el enemigo define lo político. Como algunos lectores sabrán, participé en el proceso de selección de consejeros electorales al OPL de mi entidad. Al llegar a la etapa final de la entrevista en el proceso de selección, me di cuenta que los otros dos aspirantes en mi grupo de entrevistas eran amigos del Consejo General. La familiaridad con la que los recibieron era un signo inequívoco de que pertenecían a la pequeña familia electoral. Y si bien yo no entraba en la categoría de enemigo (aunque tempranamente impugné el proceso) por lo menos era un elemento extraño al INE. Algo así como un virus al que hay que eliminar. Pero ese no es el tema a discutir, sino el de la observancia de la Convocatoria en dicho proceso de selección. Eleael Acevedo, actual consejero electoral del moribundo Instituto Estatal Electoral, ha notado que la designada consejera presidenta al OPL de Morelos; Ana Isabel León Trueba, fue representante general del Partido del Trabajo en la pasado proceso electoral. En este enlace a un archivo del extinto IFE se puede verificar que así fue. Y la Convocatoria claramente establece el requisito de no desempeñar o haber desempeñado cargo de dirección nacional, estatal o municipal en algún partido político en los cuatro años anteriores a la designación. La primera pregunta que surge es si el representante general de un partido político es un cargo. Y la respuesta es afirmativa, pues recibe un nombramiento como se puede observar en este formato. Si se impugnara la designación, la Sala Superior del TEPJF podría alegar que en estricto sentido no es un cargo de dirección pues si nos atenemos a la estructura del partido político, este puede constar de un presidente, secretario general, secretario de organización,etcétera. Y podría llegar a la conclusión de que el de representante general no sea un cargo de dirección. Pero la lógica nos dice que si representó a un partido político en el pasado proceso electoral no puede ocupar el cargo de consejera presidente. ¿Por qué? Pues porque se viola el principio de imparcialidad y si esto fuera una elección (que de cierta manera lo es) se configuraría la causal abstracta de nulidad de la elección.

© Jorge Ikeda 2018