October 1, 2014

El cuarto poder

En Japón, la burocracia es un poder y se le considera el cuarto poder. Ese modelo de eficiencia ideado por Max Weber, se transformó en algo negativo; el burócrata hace las cosas con desdén.  Y el burocratismo se define como la influencia excesiva de los burócratas. En la última reforma política se modificó la Constitución federal para otorgarle al Instituto Nacional Electoral (INE) la facultad de designar a las consejeras y los consejeros presidentes y las consejeras y los consejeros electorales de los Organismos Públicos Locales (OPLES). El artículo 41, inciso V, apartado C, último párrafo establece:

Corresponde al Instituto Nacional Electoral designar y remover a los integrantes del órgano superior de dirección de los organismos públicos locales, en los términos de esta Constitución.

¿Y qué fue lo que sucedió? El Consejo General del INE designó principalmente a excolaboradores y amigos en los cargos de consejeras y consejeros electorales. Claro que pasaron exámenes, ensayos presenciales y demás filtros. Claro que hubo excepciones, pero éstas actuaron más como una distracción. El ilusionista no podría realizar su acto de magia sin distraer al público. Ayer, durante la sesión extraordinaria del Consejo General del INE, los consejeros se rasgaban las vestiduras alegando que preferían cometer errores propios que ceder a las influencias políticas. El Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática se dijeron engañados. Nos revelaron que el actual Consejo General del INE es producto de la repartición de cuotas, que esperaban que se respetaran los acuerdos y se otorgarán dos consejeros a cada una de las tres principales fuerzas políticas, de manera análoga a la conformación del Consejo General, por cuotas. Pero como sucede aquí y en China, el que parte y reparte le toca la mayor parte. Como Marco Antonio Baños, presidente de la Comisión de Vinculación con Organismos Públicos Locales, fue propuesto por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se piensa, no sin razón, que todos estos burócratas del INE son soldados del PRI. El tiempo les dará la razón o, por el contrario, se probará la hipótesis alterna: que el INE actúa de forma partidista y representa, en sí mismo, el cuarto poder. Por lo pronto se vislumbra en el futuro otra reforma electoral en la que se diseñen nuevos mecanismos de elección de éstos consejeros en los que la facultad de elegirlos regrese al Congreso, desde donde nunca debió salir. ¿Le convenía al INE apegarse a los acuerdos metaconstitucionales? Por lo menos hubiera conservado la facultad de designar a uno de siete consejeros en cada uno de los OPLES. El Consejo General del INE abusó de la facultad otorgada y gracias al mecanismo de división de poderes, el Congreso limitará su poder. En cuanto a mi participación en el proceso, sentí asco al saber que cinco consejeros del INE habían coincidido en el noventa y tantos por ciento de sus propuestas. Y que los seis restantes consejeros se sumaron al acuerdo para no quedar fuera de lugar. Que si la regué en la entrevista, que si me ganaron los nervios y la boca se desconectó del cerebro, que si las arañas; esa fue mi actuación y asumo mi responsabilidad. Pero que tampoco nos vengan con el cuento de que todo fue claro como el agua. Salimos de la partidocracia para arrojarnos a los brazos del burocratismo esperando, como esperaba Weber, que fuera lo mejor. Se equivocó, nos equivocamos.

© Jorge Ikeda 2018