November 19, 2014

La democracia secuestrada

Hoy inició el Primer Congreso Internacional Norberto Bobbio en Cuernavaca organizado por el CIDHEM. Con motivo del décimo aniversario luctuoso del historiador de las ideas turinés, la doctora Laura Baca tuvo a bien organizar el evento. César Cansino recordó que recientemente también se cumplieron 30 años de la publicación de El futuro de la democracia y en su opinión, Bobbio acertó en todas sus predicciones. En dicha obra, Bobbio citó unas palabras que aparecen en la película El Doctor Zivago de Boris Pasternack:

Muchas veces ha sucedido en la historia. Lo que fue concebido como noble y elevado se ha vuelto una cruda realidad, así Grecia se volvió Roma, la ilustración rusa se convirtió en la Revolución rusa.

Y es que la democracia nació bajo el supuesto del individuo soberano que se pone de acuerdo con otros individuos igualmente soberanos para crear la sociedad política. En la democracia no habría cuerpos intermedios, como las sociedades corporativas en las ciudades medievales o como los estamentos en el Estado estamental, así denominado por Bobbio.

Lo que ha sucedido en los Estados democráticos es exactamente lo opuesto: los grupos se han vuelto cada vez los sujetos políticamente relevantes, las grandes organizaciones, las asociaciones de la más diferente naturaleza, los sindicatos de las más diversas actividades, los partidos de las más diferentes ideologías y, cada vez menos, los individuos.

De esta primera transformación, Bobbio analizó una segunda. La democracia representativa tiene como supuesto un mandato en el que el representante debe velar por los intereses de la Nación. La representación política tiene su antítesis en la representación de intereses, en la que el representante tiene que ver por los intereses de su representado.

Pero en una sociedad compuesta por grupos relativamente autónomos, que luchan por la supremacía para hacer valer sus intereses en contra de otros grupos, tal norma, tal principio, ¿hubiera podido ser realizado?

En México sucedió algo curioso, bajo el supuesto de la representación de los intereses de la Nación, en realidad se representaba a los intereses partidistas, y como el mandato imperativo se consideró como una mejor situación que la actual regida por los partidos políticos, se introdujo la reeleción en unos términos que sólo aumentará el poder de los partidos políticos. Bobbio lo veía de la siguiente manera:

Más aún, la única sanción que teme el diputado, cuya reelección depende del apoyo del partido, es la que deriva de la transgresión de la regla opuesta que le impone considerarse obligado por el mandato que recibió del propio partido político.

Bobbio consideró a la persistencia de las oligarquías como la tercera promesa fallida de la democracia. El fundamento de la democracia representativa se encuentra en la libertad entendida como autonomía. Rosseau explicaba que el individuo obedece a la ley porque es una norma que se impone a sí mismo a través del proceso de representación.

La democracia representativa, que es la única forma de democracia existente y practicable, es en sí misma la renuncia al principio de la libertad como autonomía.

Bobbio llamó pueril a la denominada computocracia, una situación en la cual, los ciudadanos podrían votar electrónicamente todos los días a través de las tecnologías de la información y de la comunicación. Paradójicamente, esta situación, en lugar de aumentar la participación, produce apatía.

El exceso de participación, que produce el fenómeno que Dahrendorf llamó, desaprobándolo, del ciudadano total, puede tener como efecto la saturación de la política y el aumento de la apatía electoral.

Tal vez, por esa razón, los mexicanos somos apáticos, como nos describe Cansino. Es tal la saturación de política en los medios de comunicación masivos que se produce el efecto deseado; la apatía. Bobbio lo planteó de la siguiente manera: “Nada es más peligroso para la democracia que el exceso de democracia”

Si la democracia no ha podido ocupar el espacio oligárquico, tampoco ha podido abarcar los otros ámbitos propicios para la democracia, como lo son los sindicatos, las organizaciones sociales, y un largo etcétera.

Otra de las promesas fallidas de la democracia, según Bobbio, es la eliminación del poder invisible. Que en el caso italiano, y en el mexicano también, las mafias, son más visibles que invisibles. La democracia nació para hacer público lo que era privado. Gabriel Zaid decía que en México lo público era privado y lo privado, público. Algo que las redes sociales están cambiando. Aquí Bobbio le ve algo bueno a la llamada computocracia:

Si manifesté algún titubeo en que la computocracia pueda impulsar a la democracia gobernada, no tengo ninguna duda en el servicio que puede prestar a la democracia gobernante.

Aunque Bobbio no lo vio desde la perspectiva de los ciudadanos como vigilantes del poder político, sino que gracias a las tecnologías de la información y comunicación los gobiernos pueden obtener tanta información de los gobernados que les permite controlarlos. Algo así advirtió Edward Snowden.

Más que una falsa promesa, en este caso se trataría de una tendencia contraria a las premisas: la tendencia ya no hacia el máximo control del poder por parte de los ciudadanos, sino, por el contrario, hacia el máximo control de los súbditos por parte del poder.

La sexta falsa promesa trata de la educación de los ciudadanos. Bobbio citó a John Stuart Mill quien consideró que entre ciudadanos activos y pasivos, el poder prefiera a los segundos por dóciles e indiferentes, pero la democracia requiere de los primeros. La democracia requiere discusión, a través del cual se logra la comprensión de los temas más allá del entorno personal. En el funcionalismo, ese era un supuesto beneficio u output del sistema político. Pero aún así prevalece la apatía entre la mitad de los personas con derecho a voto.

Desde el punto de vista de la cultura política, éstas son personas que no están orientadas ni hacia los output ni hacia los input. Simplemente están desinteresadas por lo que sucede (como se dice en Italia con una frase afortunada) en “palacio”.

Entonces sucede que los votantes en el caso italiano, pero también se puede observar en el caso mexicano, disminuyen el voto de opinión y lo sustituyen con el voto de intercambio, el voto de clientela, basado en el apoyo político a cambio de favores personales.

© Jorge Ikeda 2018