December 18, 2014

El tejido social

En la entrada anterior a este blog comenté sobre la necesidad de cuestionar los axiomas; verdades evidentes que se aceptan sin demostración. En especial el concepto del tejido social. ¿Qué podemos explicar con este concepto? ¿Es válida la analogía con la industria textil? En principio un tejido es una cosa formada al entrelazar varios elementos (RAE, 2014). Pero otra acepción dice que es un material hecho tejiendo. Si se retoma la frase “reconstruir el tejido social” esto quiere decir que se puede reparar un tejido que ha sido dañado. Y si se define el tejido social como el conjunto de relaciones que existen en una ciudad, esto es tan pretencioso como decir que se tiene el poder de convertir en grandes amigos a Andrés Manuel López Obrador y a Carlos Salinas de Gortari. Si un tejido se forma al entrelazar varios elementos, una madeja es un tejido. Pero la distinción entre madeja, cosa que está muy enredada y desordenada, y el tejido, es el orden. Las primeras computadoras fueron hechas para controlar los telares. Joseph-Marie Jacquard (1752-1834) ideó un telar que con tarjetas perforadas reproducía diseños en el tejido, bastaba con perforar la tarjeta para cambiar el patrón de diseño en la tela. Hasta el momento ninguna computadora ha logrado ordenar el tejido social, aunque Facebook lo intenta cuando recomienda amistades.Y no concibo a la sociedad como un conjunto ordenado de relaciones, sino como algo desordenado y caótico, algo más parecido a una madeja social. En la plática de Dave Troy sobre el mapeo social, los mapas que representan las relaciones en una ciudad son unas rebuscadas madejas sociales. Lo interesante de dicha plática es que en una ciudad como Baltimore, grupos divergentes entre los que se encuentran los afroamericanos y los latinos, más interesados en temas como la música hip-hop, conviven con los apasionados con la tecnología (geeks) y con los interesados en las noticias y eventos políticos nacionales e internacionales. Lo que une a estos grupos son los deportes. El equipo de béisbol los Orioles de Baltimore, el equipo de fútbol americano_ Ravens_ de Baltimore o el medallista olímpico Michael Phelps producen cohesión social, son el pegamento que mantiene unida a esa comunidad. ¿En una nación tan diversa como la nuestra qué produce cohesión social? ¿Qué nos identifica como mexicanos? En un artículo publicado por la revista Nexos y titulado “La identidad nacional mexicana”, el historiador Alan Knight autor se cuestiona sobre los elementos objetivos y subjetivos de la “identidad nacional”. Y aunque el lenguaje y la religión pudieran ser elementos objetivos de la identidad nacional, resulta que varios países latinoamericanos comparten el español y la religión católica. Para Alan Knight, la Virgen de Guadalupe es un “marcador de identidad” claramente mexicano.

“Es útil distinguir entre las ideas populares de la patria (muchas veces aliadas a ideas sobre la patria chica) y las ideas de la elite, pues mientras que las primeras entrañaban una visión parroquial-cum-federalista de la nación-estado, las últimas estaban a favor de una agresiva construcción del Estado, de ahí un nacionalismo más centralizado y el desprecio al particularismo local.”

De esta manera el historiador encuentra en la experiencia común los marcadores de la identidad nacional, y se opone a interpretaciones de supuestas actitudes subyacentes de la identidad nacional, como podría ser la violencia o el afirmar que como los mexicanos son violentos se tiran a la revolución o al narcotráfico. Para concluir, se puede afirmar que la historia y la Virgen de Guadalupe producen cohesión social entre los mexicanos. Paradójicamente, en Fray Servando Teresa de Mier, uno de los primeros, sino es el primero, en cuestionar las apariciones de la Virgen, ya estaba presente la idea de México. Así lo relata en sus Memorias:

“Nos preguntaban en Cataluña, durante la guerra, si el rey de Castilla que nosotros teníamos era el mismo suyo. El nuestro, decían, era el rey de Madrid. No es esto de admirar en Cataluña. En Madrid, diciendo que yo era de México: “¡Qué rico será el rey de ustedes, pues de allá viene tanta plata!” En la oficina del rey en Madrid me sucedió entrar, y diciendo que era americano se quedaron admirados. “Pues usted no es negro -me decían-. Por aquí ha pasado un paisano de usted, me decían los frailes de San Francisco de Madrid y preguntándoles cómo lo conocían, me respondieron que era negro. En las cortes, el procurador de Cádiz, clérigo filipense, preguntó si los americanos éramos blancos y profesábamos la religión católica.”

Real Academia Española (2004). Diccionario de la lengua española. Recuperado de http://www.rae.es el 18 de diciembre de 2014.

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