March 4, 2015

Dos principios

En la obra Ocho lecciones sobre ética y derecho, Carlos Nino explica los principios detrás de la obra A Theory of justice de Rawls:

Según el primero -porque además tienen un orden jerárquico- todos poseen igual derecho a la máxima libertad que sea compatible con una libertad equivalente de los demás. Y en segundo lugar está lo que denomina principio de diferencia, que tiene una posición subordinada respecto del primero, y que dice que todos los bienes de tipo social y económico -que comprenden cosas tales como el ingreso, el prestigio social, etc.- también deben ser distribuidos igualitariamente -esta es la cláusula principal- excepto cuando una distribución desigual fuera en beneficio de … […]

Y Carlos Nino aclara que en un libro Rawls dijo que en beneficio de todos y en otro libro, que en beneficio de los menos favorecidos. En la revista Nexos, Jesús Silva-Herzog Márquez publica un texto titulado “Del chantaje al campamento”en el que recomienda un texto de Gerard Allan Cohen titulado _Socialismo, ¿por qué no?_Según Cohen, explicado por Silva-Herzog, la tesis de Rawls permitiría el disminuir impuestos a los ricos, si la riqueza permea entre los pobres y por el contrario, si se obstaculiza el enriquecimiento se le causa un daño a los pobres, por lo que en opinión de Cohen, la tesis de Rawls se resume en un chantaje. De la situación del campamento, Cohen deriva dos principios; el principio igualitario y el principio comunitario. El segundo principio limita la operación del primer principio prohibiendo ciertas desigualdades que el principio igualitario permite. Para Cohen, el principio igualitario correcto es el de igualdad de oportunidades, pero hay varias modalidades. La igualdad burguesa, según Cohen, elimina restricciones sociales, formales e informales; el trabajo de los siervos o las leyes racistas. Aún así una persona con “el color equivocado” puede sufrir pues posee una conciencia de raza que le genera una desventaja racial. La igualdad de la izquierda liberal va más allá de la burguesa. Este tipo de igualdad trata de superar el origen social y que el desarrollo posterior dependa de los talentos natos o de sus elecciones. Por ejemplo, las políticas públicas en educación que pretenden dotar de igual educación a todos los niños para que el punto de partida sea el mismo. De tal forma que, para Cohen, la igualdad de la izquierda liberal corrige la desventaja social, pero no la desventaja de nacimiento. Lo que Cohen llama igualdad socialista, borra tanto las desventajas sociales como las natas. Entonces, si las personas ganan lo mismo, ya sea que trabajen o no trabajen, en este tipo de igualdad ello se traduce en una preferencia entre quienes les gusta trabajar frente a quienes no, como quien prefiere las manzanas a las naranjas. Me parece que el tipo de igualdad que propugna Cohen cae en la misma crítica que se le hace al utilitarismo. Para Kant no es lícito utilizar a una persona como medio, pues las personas son fines en sí mismas. Carlos Nino explica que para el utilitarismo sería posible sacrificar a ciertos hombres con tal de alcanzar un mayor beneficio para el conjunto la sociedad. En la igualdad socialista de Cohen se sacrificaría a las personas talentosas -ya sean talentos naturales o adquiridos- para que no puedan obtener una ventaja de sus cualidades natas. Una chica guapa no se podría beneficiar de su belleza para conseguir un trabajo o un marido. Un buen pescador no se beneficiaria de su pesca, tendría que comer tanto pescado bueno como malo. Una persona con un conocimiento especializado o que sabe algo que los demás no, no se podría beneficiar de su situación. Todos deberían compartir, como en el campamento, y obtener beneficios de su altruismo. Pero la situación del campamento es muy similar a la situación de la familia. Se hacen sacrificios por el bien de los suyos esperando el bienestar colectivo, ¿en qué difiere del utilitarismo? Ah, en que no te puedes beneficiar de las ventajas naturales, ni sociales. Ahora, me parece también que estas interpretaciones del utilitarismo pasan por alto la prohibición de causarle un daño a los demás, por lo que no se podría “sacrificar” a los demás, pero esto último depende de qué tan figurado sea el sentido del sacrificio; es obvio que no los van a subir al chacmol.

© Jorge Ikeda 2018