September 29, 2015

Voto electrónico

El artículo 339. 1 de la LGIPE establece:

1. A más tardar el 31 de diciembre del año anterior al de la elección, el Consejo General del Instituto, o en su caso, en coordinación con el Organismo Público Local que corresponda, aprobarán el formato de boleta electoral impresa, boleta electoral electrónica, que será utilizada por los ciudadanos residentes en el extranjero para la elección de que se trate, así como el instructivo para su uso, las herramientas y materiales que se requieran para el ejercicio del voto electrónico, los formatos de las actas para escrutinio y cómputo y los demás documentos y materiales electorales.

Es decir que en diciembre de 2017 los distintos institutos electorales tendrán que aprobar la boleta electoral electrónica. Cuando Leonardo Valdés todavía era presidente del extinto IFE, preguntó a los usuarios de Twitter su opinión sobre el voto electrónico (el intercambio de opiniones puede verse aquí). Mi argumento era que si el voto era electrónico, debería ser cifrado. Si era cifrado, se perdía el voto secreto. Y lógicamente estaba pensando en un esquema de llave pública y llave privada, como el utilizado en la firma electrónica.

Pero se podría utilizar un esquema de “token” o ficha, por medio del cual, el votante se identifica o firma con su firma electrónica y recibe un “token” o ficha que utiliza para votar salvaguardando de esta manera su privacidad y el voto secreto.

Lo interesante es que ya existe la tecnología para realizar una elección bajo este esquema y el invento se le atribuye a un autor desconocido bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto. No es el bitcoin lo que permite realizar una elección bajo este esquema, sino el blockchain, donde se registran todas las operaciones del bitcoin.

Para realizar una elección con voto electrónico, se crea una o varias monedas cifradas o “criptomonedas”, el votante que se registra para votar con su firma electrónica o cualquier otro medio de identificación recibe tantas fichas o monedas como votos vaya a ejercer, es decir; una para presidente, una para senador y en el caso de elección de gobernador, una para votar por gobernador. Cuando se gasta su moneda y emite su voto, el voto queda registrado en el blockchain y está a la vista de todos los participantes. Como no hay coincidencia entre la identidad del votante y la dirección del monedero de donde se registró el voto, se salva guarda la identidad del votante. Y el mecanismo del blockchain evita que se cometa fraude, pues para cambiar un voto, se tendrían que cambiar todos los votos que van enlazados o encadenados.

Es el mismo mecanismo que rige los intercambios con monedas electrónicas entre participantes que desconfían entre sí, lo mismo sucede en las elecciones. Existen problemas que no se pueden todavía solventar; como los programas para registrar los votos. Es decir, este mecanismo funciona si cada votante conoce la forma de registrar su voto a través del “token” o moneda cifrada, pero como no todos los votantes sabrán como hacerlo, la autoridad les proporcionará los medios para hacerlo. ¿Cómo evitar que el programa registre el voto a otro partido distinto al elegido por el elector? Los institutos electorales tendrían que subir su código a github u otro sitio similar para que cada votante compile el código y registre su voto. Otro potencial problema será el que los votantes vendan su “token” o moneda para que otro vote por él. También habrá los eternos inconformes que voten por un partido y aleguen que su voto se registró erróneamente por lo que indudablemente se configura el fraude electoral.

© Jorge Ikeda 2018