October 20, 2015

La promesa de un futuro mejor

Estoy un poco desconcertado con las noticias que involucran a la educación y a las perspectivas de un futuro mejor. Un reporte de Bloomberg que hace eco de otro reporte del Banco Mundial, asegura que los jóvenes entre 15 y 29 años tendrán el doble de posibilidades de ser desempleados como adultos. El mundo debe crear 600 millones de empleos en los próximos 10 años o, lo que es lo mismo, 5 millones de empleos al mes, sólo para prevenir que la situación sea peor.

Cuando comenté la noticia en el salón de clases un alumno me cuestionó sobre el sentido de estudiar. Y es por la competencia por menos plazas que deben estar mejor preparados. Aún así tengo dudas sobre las posibilidades de un futuro mejor a través de la educación. En una entrevista, el sociólogo Zygmunt Bauman dijo:

“Toda mi vida, y he tenido una larga existencia, siempre he tenido la impresión de que las jóvenes generaciones si se aplicaban al estudio y obtenían buenos niveles de educación, les aguardaba una larga carrera. Las nuevas generaciones comenzaban donde habían terminado las anteriores. Se daba por sentado. Es la primera vez en que la generación más joven tienen las mejores expectativas (buena educación, idiomas) y ningún futuro. La juventud está cerca de acabar en la cuneta, corre el riesgo de ser redundante”

En opinión del sociólogo, la clase política ve en el aumento del consumo la solución a los problemas, pero los recursos del planeta ya no dan para más.

“Estamos alcanzando niveles de desigualdad cercanos a los del siglo XIX. En la antigua sociedad de los productores, los jefes y los empleadores eran dependientes entre sí. Ahora esa relación se ha quebrado. Antes, un trabajador de la Fiat o de Ford estaba empleado en la compañía durante treinta o cuarenta años. Ahora, la media de permanencia en una empresa de un trabajador de Silicon Valley es de ocho meses. Creo que la diferencia es elocuente por sí misma. Hoy, los herederos de Ford pueden coger su iPhone traspasar todo su capital a un país en el que la gente sigue viviendo por un dólar diario. Y donde la fuerza laboral es barata, no hay sindicatos y los gobiernos corruptos están dispuestos a cualquier cosa. Pueden mudarse, pero los trabajadores no pueden. La dependencia mutua ha sido sustituida por la unilateralidad. Los empleados necesita al patrón, pero no al revés”.

© Jorge Ikeda 2018