April 6, 2016

La defensa del aborto

En el texto “Defensa del Aborto” de J.J.Thompson, contenido en la obra La filosofía del Derecho, el autor hace una interesante disertación sobre cuándo el aborto es lícito y cuándo es ilícito, que es distinta a la posición que se opone al aborto bajo cualquier circunstancia.

Retomando el hipotético caso en el que una persona es secuestrada para ser conectada a un importante violinista y así salvarle la vida, que es una analogía entre el nasciturus y la madre, si esa persona le desconecta, porque en principio tiene un derecho sobre el propio cuerpo y como consecuencia de su acto el violinista muere, no es culpable de la muerte de éste, pues el violinista no tiene un derecho sobre el cuerpo de la otra persona.

El autor define a “la opinión externa” como aquella que establece que el aborto es ilícito aún cuando está en peligro la vida de la madre. Supongamos que el estar conectado al violinista representa someter a sus riñones a una mayor tensión y por lo tanto pone en riesgo la propia vida.

Si hay algo absolutamente cierto es que usted no cometería asesinato, no haría nada ilícito, si se volviera para atrás y se desconectase del violinista para salvar la vida.

El trasfondo de la discusión sobre el aborto es el derecho a la vida.

Porque ahora deberíamos, por fin, preguntar qué representa tener derecho a la vida. Según  algunas opiniones, éste comprende el derecho a recibir al menos lo mínimo indispensable para sobrevivir. Supongamos, empero, que lo que de hecho es el mínimo imprescindible que un hombre requiere para sobrevivir es algo que no tiene derecho a recibir.

El autor pone de ejemplo, una persona enferma que sólo podría salvar la vida si Henry Fonda coloca la mano sobre su ardorosa frente. Sería deseable que Henry Fonda tocara la frente del moribundo para salvarle la vida, pero éste no tiene ningún derecho a que lo haga.

Algunas personas definen el derecho a la vida de modo más estricto. En su opinión, este no incluye el derecho a recibir algo, sino que constituye únicamente el derecho a que nadie atente contra la propia vida; pero en relación con esto surge una dificultad.

La dificultad radica que en el caso del violinista deben abstenerse de degollarle, de disparar contra él y hasta de desconectarlo de usted, pero ¿tiene el derecho para exigir no ser desconectado de usted?

Lo que pretendo demostrar es únicamente que tal derecho no garantiza ni el recibir en uso el cuerpo de otra persona ni tampoco el de ser autorizado a  usarlo de modo ininterrumpido, aunque el interesado lo necesite para vivir.

J.J.Thompson define el derecho a la vida, como un derecho a no ser privado de ella injustamente.

Una salvedad que puede hacerse en este punto es la siguiente: el derecho a la vida no consiste propiamente en el derecho de una persona a no ser privada de la vida, sino más bien en el derecho a que no le maten injustamente.

Los ejemplos que utiliza el autor no tienen desperdicio. Si a dos hermanos se les regala una caja de bombones con chocolate, ambos tienen derecho a ella. Si el hermano mayor toma todos para él, actúa injustamente con el menor, pues también tiene derecho a ella. Si la caja de bombones es dada a uno solo de ellos, y no comparte los bombones, podrá ser tacaño o envidioso, pero no actúa injustamente. Lo mismo ocurre con el nasciturus, la madre podrá ser egoísta, pero no actúa injustamente.

Supongo que podemos tomar como dato que, en caso de embarazo debido a violación, la madre no ha dado al nasciturus derecho a utilizar su cuerpo para su sustento y abrigo.

Otro argumento cuestiona el derecho de nasciturus a ocupar el cuerpo de la madre. Se ha tratado el caso en que la vida de la madre está en peligro, pero qué ocurre si el embarazo es producto de una relación consensuada y el nasciturus tiene derecho a compartir el cuerpo de la mamá.

Me parece que con el argumento al que apuntamos puede demostrarse a lo sumo que se dan algunos casos en que el nasciturus tiene derecho a usar el cuerpo de su madre y, por tanto, algunos casos en los que el aborto constituye una muerte injustificada.

Aunque la postura del autor no queda muy clara en los casos en que considera al aborto como una muerte injustificada. Es decir, deja muy en claro que si la madre aborta al nasciturus para irse de viaje es una muerte injustificada, pero en el caso del embarazo voluntario no queda claro pues pone el ejemplo de la ventana. Usted deja su ventana voluntariamente abierta y como consecuencia entra el polen y nace una planta dentro de su casa. Aunque usted hubiera utilizado una pantalla de la mejor calidad, siempre existe la posibilidad de que entre una semilla y eche raíces en su casa. ¿Tiene derecho la planta a establecerse en su casa? El autor piensa que evidentemente no.

© Jorge Ikeda 2017