June 9, 2016

Trump

En el texto “Heidegger en autobiografía filosófica de Karl Jaspers” contenido en la revista Estudios número 109, Karl Jaspers le cuestiona a Heidegger cómo podría gobernar Alemania un hombre tan inculto como Hitler. Heidegger le contestó: “La cultura es completamente indiferente” y luego remató: “¡Sólo mire sus maravillosas manos!”.

El sábado pasado asistí a un panel sobre las elecciones en los Estados Unidos en el ITAM. Michael Layton, miembro del panel, citó la novela titulada_ It can´t happen here _de Sinclair Lewis, publicada en 1935. La novela trata sobre el ascenso de un senador ficticio llamado Berzelius “Buzz” Windrip, quien promete una gran reforma económica y social, al tiempo que promueve un retorno al patriotismo y a los valores tradicionales (del tipo “Make America Great Again!” de Trump). Cuando Windrip llega al poder, impone un régimen plutocrático y totalitario ayudado por la fuerza paramilitar de los llamados “Minute Men”, de manera análoga a la de Adolf Hitler y la SS.

Los disidentes son encarcelados y los que logran escapar se van a Canadá. Existe un paralelismo interesante con la novela, pues hoy se promueve la isla canadiense Cape Breton como destino en caso de que Trump gane la presidencia (Cape Breton if Donald Trump Wins). A pesar de las medidas dictatoriales de Windrip, la mayoría de los estadounidenses las aprueba como una forma dolorosa, pero necesaria para restaurar el poder de los Estados Unidos. Cuando Windrip pierde impulso, decide lanzar una invasión a México y así reactivar el patriotismo.

Insistentemente se ha dicho que no hay que preocuparse, que Donald Trump sólo juega un papel para ganar la presidencia, pero que luego se va a comportar. En un artículo titulado “Donald Trump Means What He Says” y publicado en The New Yorker, Benjamin Wallace-Wells argumenta, por el contrario, que ese es el verdadero Donald Trump. En la demanda por fraude contra la Trump University, Donald Trump descalificó al juez Gonzalo Curiel por ser hijo de inmigrantes mexicanos. Según él, el juez se debe excusar de conocer la demanda por el muro que Trump propuso en la frontera con México. A pesar de que el juez nació en Indianápolis; para Trump, es mexicano. Jake Tapper, en una entrevista para CNN, le cuestionó si esa no era la definición de racismo y Trump afirmó que había sido claro en lo que quiso decir. Al periodista John Dickerson, Trump le dijo que tampoco los musulmanes podrían ser imparciales.

Donald Trump es un candidato xenófobo y racista, y lo insólito es que los líderes republicanos lo respalden. En una editorial del diario The New York Times titulada “Dump the G.O.P. for a Grand New Party”, Thomas L. Friedman dice que si se pudiera declarar la bancarrota moral, el partido republicano ya estaría en quiebra. El partido republicano es a la política lo que la Trump University es a la educación; “una empresa éticamente cuestionada que se enriquece y se perpetúa por la pretensión de representar principios reales o una propuesta de valor realmente relevante, y en su lugar reproduce la ignorancia y los temores del público.”

Donald Trump es hijo de Friedrich Drumpf (alemán) y Mary MacLeod (escocesa), pero se considera a sí mismo más americano que Mickey Mouse. Cuando Trump habla de inmigrantes, quiere decir mexicanos. Y, como en el caso del juez Curiel, esto incluye a los americanos hijos de mexicanos (debería leer el caso Korematsu vs. United States). Pero estamos hablando de Trump, que en palabras de Thomas L. Friedman ; “es totalmente ignorante de la política, no ha hecho los deberes, se involucró en ataques racistas contra un juez, se ha burlado de un reportero con incapacidad, ha impugnado a toda una comunidad religiosa y ha arrojado sobre la pared propuestas ignorantes; abandonar a los aliados a la vía nuclear y anular los tratados comerciales, las reglas de la guerra y los tratados nucleares en formas altamente desestabilizadoras si gana.”

No hay que pasar por alto el hecho de que Trump ganó la candidatura del partido republicano porque amplios sectores del electorado se identifican con él (hijo de inmigrantes que se vuelve millonario). Tal vez los Estados Unidos se convirtieron en lo que la película Idiocracy criticaba; una cultura anti intelectual, consumista, enajenada por el marketing, insensible al medio ambiente, dominada por las grandes corporaciones y obesa por la comida chatarra. Los inteligentes dejan de reproducirse, mientras que los idiotas se reproducen como conejos. Esta mayoría silenciosa podría hacer presidente a Trump. La realidad supera a la fantasía.

© Jorge Ikeda 2017