May 26, 2018

Psicopolítica digital

El 6 de septiembre de 2017 Alexander Nix se presentó en el KIO Kloud Camp. Los asistentes estábamos inconformes con la presencia del CEO de Cambridge Analytica que había ayudado a ganar a Trump la presidencia de los EEUU. Después de su exposición quedamos boquiabiertos. Cambridge Analytica había desarrollado un modelo que con base en ciertos rasgos de la personalidad era capaz de persuadir a personas con los mismos datos demográficos con anuncios diferenciados según el rasgo de la personalidad. Si una persona es más analítica, se le enviarían los datos técnicos de un vehículo y si otra persona es más intrépida se le enviará un anuncio de un automóvil a toda velocidad en una autopista. La sofisticación de su modelo era tal que podían enviar distintos anuncios de televisión por cable a vecinos de la misma área geográfica.
Para ejemplificar de qué manera se podría utilizar el modelo en una campaña política, supóngase que una persona tiene aracnofobia (asco o fobia irracional a las arañas), a esta persona se le enviaría una fotografía alterada de una araña con la cara de López Obrador y las noticias sobre el amor que el peje siente por las arañas (sin ánimo de ofender a su señora esposa) o las noticias sobre sus supuestas intenciones por abrir un instituto de investigación sobre las arañas. El miedo irracional que esta persona siente por las arañas la haría repeler inmediatamente la idea de votar por López Obrador.
De acuerdo con el filósofo sudcoreano Byung Chul Han, la humanidad se dirige hacia la psicopolítica digital en la que el poder interviene en los procesos psicológicos inconscientes. La psicopolítica digital es más eficiente que la biopolítica, pues no controla, vigila o mueve a los hombres desde fuera, sino desde adentro.
El panóptico digital, la presencia de cámaras de vigilancia en todo lugar y momento, no es la sociedad biopolítica disciplinaria, sino la psicopolítica que gracias a esta vigilancia es capaz de leer pensamientos y de controlarlos.
En la época del Big Data (grandes datos) ya no sirve de nada la taxonomía, la ontología o la psicología. El análisis de los grandes datos no sólo permite conocer los modelos de conducta, sino predecirlos.
Si Ricardo Anaya, quien da pláticas en el formato de las conferencias TED, hubiera aprovechado la minería de datos seguramente estaría arriba en las preferencias electorales, pero también es posible que no exista tanta información de los votantes mexicanos como la hay de los estadounidenses. La manipulación del Big Data supone el fin de la democracia, si se logra moldear el comportamiento de los electores se acaba con la libertad de elección.

“La psicopolítica digital se apodera de la conducta social de las masas, pues echa la zarpa en su lógica inconsciente. La sociedad de la vigilancia digital, que tiene acceso al inconsciente colectivo, al futuro comportamiento social de las masas, desarrolla rasgos autoritarios. Nos entrega a la programación y al control psicopolíticos. Con ello ha pasado la época biopolítica. Hoy hacemos rumbo a la psicopolítica digital.”

© Jorge Ikeda 2018