January 1, 2019

El relato del liberalismo

Yuval Noah Harari, en su obra 21 lecciones para el siglo XXI, dice que a partir de la crisis del 2008 la gente se siente más desilusionada del relato liberal. Aunque reconoce que no todo va bien, el relato liberal tiene la solución a muchos de los problemas que nos aquejan: “conceder más libertad a la gente”.
De acuerdo con el autor, algunas naciones han descubierto que les gusta el antiguo mundo jerárquico o no quieren renunciar a privilegios de raciales, nacionales o de género, otras naciones, han descubierto que el relato liberal es un gran chanchullo que enriquece a la elite a costa de las masas.
Yuval Noah Harari hace un repaso de los obstáculos que sufrió el liberalismo en la primera y la segunda guerra mundial, como al principio se centró en los privilegios de una clase media y aparentemente ciego a la clase trabajadora, las mujeres y las minorías. Pero después el liberalismo amplió sus horizontes y acabó valorando las libertades y los derechos de todos los seres humanos.
A partir de 1990 se declara el fin de la historia y se pensaba que todos los países serían liberales. Harari argumenta que los votantes de Trump no desecharon totalmente el liberalismo, sino su parte global.

“Puede decirse que esto ocurre en todo el planeta, cuando el vacío creado por la descomposición del liberalismo está llenándose provisionalmente de fantasías nostálgicas acerca de un pasado glorioso local.”

Y ese paraíso fue prometido por Andrés Manuel López Obrador, un relato de los años sesenta y setenta del siglo pasado, de cuando las secretarias viajaban a Paris con su sueldito. Donald Trump prometió volver a hacer grande a los Estados Unidos, como en los años ochentas o cincuentas del siglo pasado. Los brexiteros sueñan con una Gran Bretaña de la reina Victoria. Putin no tiene como objetivo la oligarquía corrupta sino resucitar el Imperio zarista.

“Las elites liberales contemplan horrorizadas estas situaciones, y esperan que la humanidad retome la senda liberal a tiempo de evitar el desastre.”

Parece ser que el liberalismo no ofreció una respuesta satisfactoria a dos problemas que aquejan a la humanidad: el colapso ecológico y la disrupción tecnológica.

“Tradicionalmente, el liberalismo se basaba en el crecimiento económico para resolver como por arte de magia los conflictos sociales y políticos difíciles. (…) Sin embargo, el crecimiento económico no salvará el ecosistema global; justo lo contrario, porque es la causa de la crisis ecológica. Y el crecimiento económico no resolverá la disrupción tecnológica: esta se afirma en la invención de tecnologías cada vez más disruptivas.”

Estas reflexiones nos recuerdan las advertencias de Gabriel Zaid sobre la locura del progreso, pero al mismo tiempo, Zaid propone el regreso a un pasado idílico; lo pequeño es hermoso. Por esa razón, pensadores como Mark Lilla no han dejado de tacharlos como reaccionarios.

Por lo tanto, la propuesta de Harari es recrear un relato actualizado para el mundo. El autor se cuestiona si el liberalismo podrá reinventarse como lo hizo en las crisis de 1930 y 1960. Si la religión o los nacionalismos podrán proporcionar las respuestas que se le escapan a los liberales. O si se tendría que desechar el pasado e inventar un relato completamente nuevo.

© Jorge Ikeda 2018