October 13, 2019

La Primavera

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En la novela El secreto de Botticelli, su autora, Marina Fiorato, narra una historia ficticia sobre la obra La primavera de Botticelli. Es una historia de amor con final feliz que a veces cuesta trabajo creerse la trama, pero no por eso deja de ser interesante. ¿Qué se aprende de la novela? De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, la alegoría es una ficción en virtud de la cual un relato o una imagen representan o significan otra cosa diferente. Es decir, que la alegoría contiene un mensaje oculto sólo visible para los iniciados. De acuerdo con Fiorato, la alegoría se lee de derecha a izquierda. En la pintura, Céfiro se dispone a violar a Cloris. De acuerdo con la mitología griega, Bóreas y su hermano Céfiro competían por Cloris, este último la secuestró y tomó por esposa. Cloris tuvo dos hijas; Primavera y Carpo, la diosa de las frutas. La siguiente figura de la pintura es Flora, diosa romana de los jardines, las flores y la primavera. Flora está embarazada y en la representación de Botticelli da luz a Primavera. Encima de Primavera aparece un niño regordete que representa a Cupido, dios romano del deseo amoroso. Luego están las tres gracias o las Cárites: Aglaya (belleza), Eufrósine (júbilo) y Talia (abundancia). Finalmente aparece el auto retrato de Botticelli, representando a Mercurio, el mensajero de los dioses.
En las notas finales, la autora explica que tomó la idea de la novela de un artículo de Enrico Guidoni (la autora nombra Guido a uno de los personajes de la novela en su honor) quien interpreta a las figuras de la pintura como ciudades italianas. Céfiro es Bolzano; Cloris, Venecia. Flora representa a Florencia, la Primavera que viste ropajes romanos obviamente a Roma, una de las Cárites que con su brazo forma la torre de Pisa a dicha ciudad, otra a Nápoles y la única que muestra el pulgar derecho es Génova. Botticelli, que también es Mercurio, representa a Milán.
Chi-chi, la prostituta que posa como Flora para Botticelli, solo se sabe tres frases en latín: Cucullus non facit monachum (el hábito no hace al monje), timeo danaos et dona ferentes (hay que temer a los regalos de los griegos) y ver fugo Hiberna (la primavera persigue al invierno).
En la novela, todas las mujeres representaban a alguien vivo con excepción de Fiammeta (Génova), musa de Bocaccio. Tal vez, por esa razón, Sarah Dunant nombra a su personaje de La Cortesana como Fiammeta Bianchini.
En la novela El secreto de Botticelli, la autora juega con la idea de la alegoría y con las múltiples interpretaciones de la pintura.

© Jorge Ikeda 2019