December 14, 2019

En defensa del ITAM

Las causas del suicidio son múltiples y variadas. En los países nórdicos, las altas tasas de suicidio se atribuyen a la falta de sol. Durkheim pensaba que el suicidio era mayor entre los protestantes porque no era una comunidad tan integrada como la de los católicos o la de los judíos. Según Durkheim, los protestantes daban preponderancia al pensamiento individual y no tenían muchas creencias y ritos comunes.

El suicidio de Fernanda Minchua Gantus no puede ser atribuido a las cargas académicas del ITAM. El estado emocional o la salud mental de los alumnos no pueden ser responsabilidad de la institución. Ahora la institución le permite a los alumnos en duelo presentar opcionalmente los finales en fechas posteriores a las establecidas. ¿Qué sigue? ¿Permitir a los alumnos ausentarse porque sufren una desilusión amorosa?

Coincido con lo expresado por Max Kaiser en Twitter en el sentido de que una tragedia universitaria es aprovechada por algunos resentidos para sacar su odio y sus complejos.

En el portal de Julio Astillero (julioastillero.com) aparece un artículo en el que un supuesto ex-alumno del ITAM de nombre Alberto Lujambio dice que si eres “bato, güero y de apellido conocido, prácticamente te regalan la carrera”.

Da pena ajena que sus únicos méritos sean haber nacido bato, güero y de apellido conocido. Espero que no sea familiar de Alonso Lujambio o mi querido profesor estaría retorciéndose en la tumba.

El actual rector del ITAM, hizo su examen profesional en conjunto con el hijo de Luis Echeverría, siendo este último Presidente de la República. Y el hijo del Presidente reprobó. Arturo Fernández aprobó el examen, pero se rumora que no hubo festejo.

En el primer examen profesional al que asistí en el ITAM, reprobaron al sustentante frente a toda su familia y amigos, incluyendo a su abuelita. Es difícil comprender que una institución que reprueba al hijo del Presidente de la República frente a todo el Estado Mayor Presidencial, te regale la carrera de Derecho con que seas bato, güero y de apellido conocido.

En el ITAM de mis tiempos no te regalaban nada, todo había que ganárselo con tesón. Antes los profesores cantaban en voz alta las calificaciones de los alumnos, esto según una teoría de Talcott Parsons que atendía al nivel de la personalidad, lograba que los estudiantes estudiaran aunque sea por vergüenza. Desconozco si lo sigan haciendo así, pero ahora que doy clases en la Salle Cuernavaca las calificaciones son consideradas información personal y no se pueden decir frente a todos los alumnos. Hago votos para que el nivel académico del ITAM no decaiga en aras de preservar el estado emocional de sus alumnos.

El ITAM ha contratado a la Fundación Origen para proporcionar una línea telefónica de apoyo a sus estudiantes y asegura contar con el apoyo de Casa Grana en sus instalaciones para atender la problemática.

© Jorge Ikeda 2019