January 28, 2020

La única víctima posible

Los 34,579 muertos del primer año de mandato de Andrés Manuel López Obrados no son víctimas, porque la única víctima es él. El diccionario de la lengua española en su tercera acepción de la palabra víctima dice que es la persona que padece daño por culpa ajena o por caso fortuito. Los muertos del 2019 no son culpa de él, si no de la guerra iniciada por Felipe Calderón. El Presidente se considera víctima desde que, en su perspectiva, Calderón le robó la elección. La culpa siempre es del otro.
Impresiona (y espanta) el parecido entre Andrés Manuel y Adolf Hitler. La revista Letras Libre publicó una reseña de la obra Mein Kampf (Mi Lucha) elaborada por George Orwell en la que se lee:

Solo se puede especular sobre la causa inicial y personal de ese agravio contra el universo, pero en todo caso el agravio está ahí. Es el mártir, la víctima, Prometeo encadenado a la roca, el héroe sacrificado que lucha en solitario y con opciones imposibles. Si matara un ratón sabría cómo hacer que pareciese un dragón. Da la sensación, como con Napoléon, de que lucha contra el destino, de que no puede ganar, y sin embargo de alguna manera lo merece. La atracción que ejerce esa pose es por supuesto enorme; la mitad de las películas que uno ve tratan de un tema así.

Andrés Manuel, como Hitler, es la víctima victoriosa. El indigente inculto que conquista el poder. David contra Goliat. No fue Vicente Fox quien derrotó al PRI en el año 2000 (porque tal vez sabe que él encarna los valores más añejos del PRI). Si no que fue él, la víctima que derrotó al neoliberalismo que viene de Carlos Salinas de Gortari y a la mafia en el poder. La lucha por la democracia no comenzó con el movimiento estudiantil del 68 (cuando él todavía militaba en el PRI), sino cuando abandonó al PRI de los que estaban a favor del la apertura, la democracia y el libre mercado, para instituir al PRI de los que buscaban cerrar las fronteras, el autoritarismo y el mercantilismo. La democracia no es un conjunto de reglas para tomar decisiones sino lo que quiera el pueblo y como él encarna los deseos del pueblo, la democracia se reduce a lo que quiera él.

López Obrador le niega legitimidad al Movimiento por la Paz con Justicia y Diginidad de Javier Sicilia porque no puede haber más víctimas que él. A los LeBaron que sufrieron la barbarie de perder a tres mujeres y seis niños a manos del crimen organizado les niega la condición de víctimas y los revictimiza. El Presidente alega que los LeBaron son presa del oportunismo político que Javier Sicilia representa (“AMLO confirma reunión con los LeBarón, pero pide que sea sin “dirigentes””, Expansión, 21/11/19). Si estuvieran con él, podría protegerlos con su manto protector de víctima, de otra forma son carnada para peces más grandes. El Presidente López Obrador no quiso recibir la marcha que partió de Cuernavaca el 23 de enero de 2020 para no darle voz a otra víctima que no sea él. Y ahora amenaza con ser la única víctima con voz y dar sus conferencias mañaneras de lunes a domingo (“¿Mañaneras de lunes a domingo? AMLO abre la posibilidad de que las conferencias se hagan diario”, El Financiero, 27/01/20).

© Jorge Ikeda 2019