August 8, 2020

El Dios inconsciente de Slavoj Zizek

<p>Cuando pensé en escribir esta entrada al blog, me di cuenta de lo rápido que había cambiado una concepción. Bobbio cita varios ejemplos de estos cambios; para Hegel lo moderno era la monarquía y lo antiguo la República, desde el surgimiento de los Estados Unidos de América se cambió esta concepción y ahora lo moderno es la República y lo antiguo la Monarquía.<br />

La generación actual no conoció el mundo del pecado del que buscaba liberarnos Nietszche. En el artículo de Víctor Manuel Alarcón Viudes titulado “Nietzsche y el contravalor del cristianismo: Übermensch y aristocracia” el autor explica que hay dos conceptos totalmente malignos para Nietzsche que son el ‘mundo verdadero’ y la ‘moral’. La moral asimilada al Dios del cristianismo es, en palabras del autor; ‘una destilación de la concepción meramente psicológica de Dios’. Para explicar esto último, retomo la cita del autor de Nietzsche; ‘Cristiano es el odio al espíritu, al orgullo, al valor, a la libertad, al libertinaje del espíritu’. Quienes desde las alturas morales del cristianismo pretenden imponer la moral del ‘tú debes’ ocultan una pretensión de dominación. La voluntad de Dios consiste en una dominación o en un castigo aplicado por los hierus:

“…una especie parasitaria de hombre que sólo prospera a consta de todas las formas sanas de vida, el sacerdote, abusa del nombre de Dios: a un estado de cosas en que el sacerdote es quien determina el valor de las cosas lo llama “el reino de Dios”; a los medios con que se alcanza o se mantiene en pie ese estado los llama “la voluntad de Dios””

La moral aristocrática, de la que surge la cultura, se contrapone la moral cristiana que es una negación de la anterior, Víctor Manuel Alarcón Viudes explica que la moral cristiana es la consecuencia lógica del judaísmo:

“el instinto convertido en genio, del resentimiento tuvo que inventar aquí otro mundo,desde el cual aquella afirmación de la vida aparecía como el mal, como lo reprobable en sí.”

El siguiente párrafo me recordó a un personaje público que dice guiarse por el Nuevo Testamento, pero de acuerdo por lo expuesto por Alarcón, sería un ferviente émulo de Jesús:

“La lógica de Jesús es un desprecio a toda realidad, como fuga a lo inconcebible e inaprensible. Jesús vive en un mundo fuera de la realidad, en un mundo sólo interior,mental o psicológico al que Nietzsche llama «mundo verdadero», el mundo sobrenatural tal y como el pensamiento de milenios lo ha formulado, incluido el pensamiento griego”

Así que para Nietzsche, el gran creador de esta farsa fue Pablo quien impulsó la mentira de la resurrección; necesitaba un Dios vivo entre nosotros para que el negocio funcionara. Para Nietzsche, según Alarcón, el único cristiano fue Jesús y su evangelio quedó colgado en la cruz.

“Lo que él mismo no creía, creyéronlo los idiotas entre los cuales arrojó su doctrina. — Su necesidad era el poder; con Pablo, una vez más quiso el sacerdote alcanzar el poder”

Entonces, el mundo del pecado que la presente generación no presenció pero tal vez tuvo noticia, fue un mundo que no solo buscaba restringir la libertad del hombre, sino que el hombre se auto limitara con la idea del pecado.

En bloghemia se encuentra publicado el capítulo 6 de la obra “Cómo leer a Lacan” de Slavoj Žižek. Para Slavoj Žižek, aunque Dios haya muerto, Dios es inconsciente de su muerte. Žižek retoma un chiste de los lacanianos, que cuenta el proceso terapéutico para convencer a una persona de que no era un grano (semilla). Después de convencerlo, el sujeto sigue sin salir de su casa. Cuando le preguntan la razón, el tipo argumenta que él está convencido de que no es un grano, el problema es que las gallinas no lo saben.

“El ateo moderno cree saber que Dios está muerto; lo que no sabe es que, inconscientemente, sigue creyendo en Dios.”

En el mundo del pecado, que combatió Nietzsche, se pensaba que “Si Dios no existe, todo está permitido”. Pero para Žižek, en el mundo del ateo; “Si Dios no existe, todo está prohibido”. Žižek explica que cuando me asumo como ateo, mi inconsciente está dominado por prohibiciones, que como hedonista que solo busca el placer, obstaculizan mi goce. Como dijo Charles Bukowski; “el que fue católico, siempre es católico”.

Žižek cita la obra “Memorias de alguien” de Dostoyevski en la que el literato Iván Ivanovich cuenta el cuento de Bobok que escuchó porque sufre alucinaciones auditivas y cuando va al cementerio lo distrae la conversación entre los muertos. En la conversación, los muertos piden que se hable con la verdad, pues ya están muertos y no tienen la necesidad de ocultar nada, es decir; la vida es la mentira. Mentir sería una condición sine qua non para vivir. Iván estornuda y se queda sin escuchar las verdades que encerrarían un secreto.

“Los muertos del relato de Dostoievsky son completamente concientes de que están muertos –una certeza que les permite dejar de lado sus pudores. ¿Cuál es entonces el secreto que los difuntos mantienen oculto, fuera del alcance de cualquier mortal?”

En la cita bíblica “la verdad os hará libres” no se dice cuál es esa verdad. La verdad podría ser, como explica Nietzsche, que Dios no existe, pero es necesario que exista para continuar la dominación. Nietzsche abomina las frases del papa, del teólogo y del sacerdote que no encierran un error, sino la mentira. El sacerdote sabe, en la interpretación de Víctor Manuel Alarcón Viudes sobre Nietzsche, que Dios no existe, ni el Redentor, ni el pecado existen, pero son necesarios para la seguir con la mentira del orden moral del mundo y la voluntad libre.

Tal vez, como dice Žižek, en el cuento de Dostoyevski se encierra una doble contradicción, por una parte, si los muertos tienen vida (biológica) después de la muerte, Dios existe, pero podrían ser gobernados por un Dios maléfico. Si los muertos están libres de todas las restricciones se verían obligados a hacer obscenidades y probablemente no solo estén gobernados por un Dios malévolo, sino obsceno. Por otra parte, la situación en la que están (están muertos y libres de toda restricción) los compele a hablar con toda la verdad sin pudor, pero entonces no son libres, pues se ven obligados a ello por la situación particular en la que se encuentran.

Podemos arribar a una conclusión mucho más general: cuando un autor religioso condena el ateísmo, a menudo construye la representación de un “universo sin dioses” que es la proyección del costado reprimido de la propia religión.

Hay otra dos cuestiones que resultan sumamente interesantes del texto de Žižek. El autor explica que en contraposición con la concepción del judeo-cristianismo del encuentro traumático con una entidad exterior, tanto el paganismo como el agnosticismo lo ven como un camino al interior (un viaje al interior, una purificación espiritual, un encuentro con el auténtico Yo).

La otra cuestión es la ideología del ciberespacio. La situación del ciberespacio es análoga al mundo de los muertos de Dostoyevski, en el que los participantes, libres de ataduras, pueden hablar sin restricciones morales.

“La utopía ciberespacial de un yo liberado de sus ataduras carnales, flotando como entidad virtual que se encarna en cuerpos diferentes, es la realización científica-tecnológica del sueño gnóstico de un yo liberado de la decadencia y la inercia de la realidad material.”

© Jorge Ikeda 2020