September 25, 2020

¡Muera la democracia!

El 15 de septiembre de 2020, frente a un zócalo vacío, el Presidente López Obrador proclamó: ¡Viva la democracia! En realidad, lo que quiso decir fue: ¡muera la democracia!

De acuerdo con el criterio establecido por Norberto Bobbio, si se respetan los derechos humanos, se obtiene la democracia, si se ataca la libertad de expresión o la libertad de prensa, la democracia muere.

Recientemente apareció un manifiesto “En defensa de la libertad de expresión” donde los abajofirmantes se aquejan del asedio que sufre la libertad de expresión en México. Ello debido a que el Presidente López Obrador estigmatiza y difama a los que él considera sus adversarios.

Los ataques del Presidente López Obrador se han convertido en órdenes y con sus palabras han llegado las sanciones administrativas y amagos judiciales a los medios independientes.

The Economist, publicación que data de 1843, publicó una nota sobre los ataques del Presidente a la intelectualidad representada en las revistas Nexos y Letras Libres. The Economist también menciona los ataques al diario Reforma.

No está de más mencionar que la lucha contra la corrupción del Presidente López Obrador es únicamente retórica. El diario Reforma que publicó sobre los desvíos de recursos por parte de la cuñada del Presidente fue duramente atacado por este hecho.

El Presidente López Obrador acusa a Aguilar Camín y a Enrique Krauze de ser los jefes de la intelectualidad durante todo el periodo neoliberal. Y también los acusa de pertenecer a la agrupación conservadora (¿A la suya? No hay otra más conservadora) así como de tratar de mantener el régimen de corrupción, injusticia y privilegios. Gravísimos pecados del credo tetratransformista.

The Economist resalta el pequeño tamaño del tiraje de estas revistas, 30 mil ejemplares, sin embargo el Presidente López Obrador les tiene pavor.

Es deber de todos y no sólo del pequeño grupo denominado intelectuales defender nuestras libertades y en especial, la libertad de expresión. Para Marx, los intelectuales serían aquellos que tratan de monopolizar las cosas de la mente. Sí no lo hacemos, sufriremos todos, no sólo los intelectuales, las graves consecuencias. Como dijo el pastor luterano Martin Niemöller:

”Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada, porque yo no era socialista.
Luego vinieron por los sindicalistas, y yo no dije nada,
porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada,
porque yo no era judío.
Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí.”

© Jorge Ikeda 2021