December 23, 2020

La única opción

En el podcast “Disidencia” número 19 de Pablo Majluf, Luis Antonio Espino dice que el populista hace una división entre el pueblo y el no-pueblo o el anti-pueblo o las élites, y suele ser demagógico. Sin embargo, no todo populismo es demagógico. Espino cita a Patricia Roberts-Miller quien distingue entre el discurso demagógico y la deliberación democrática. Si se está frente a quien busca culpables a los problemas y se ocupa de explicar porqué son culpables y del daño que han hecho, se trata de un discurso populista. Si se habla de los problemas y se le buscan soluciones, se está ante una deliberación democrática.

El populismo también se define por su anti-pluralismo, según Espino. Si bien la polarización es caldo de cultivo del populismo, el populismo le niega legitimidad al otro. El PRIAN, por ejemplo, no tiene derecho a participar porque son el anti-pueblo, en la versión populista del lopezobradorismo.

La crisis política actual ha conducido al votante a buscar el refugio de los populistas que ofrecen soluciones simples a problemas complejos. Como Henry Louis Mencken decía: “Para todo problema humano hay siempre una solución fácil, clara, plausible y equivocada.” Es lógico que en estos tiempos de crisis la misma incertidumbre política tenga su contraparte moral.

En la obra Ética Postmoderna de Zygmunt Bauman, el autor describe el problema del pluralismo moral. La pluralidad de reglas resultan ambivalentes por lo que se produce la ambigüedad moral. La cantidad de opciones y la libertad de elección resulta agobiante. Las autoridades en las que se solía confiar no tienen el suficiente poder para ofrecer la seguridad que se busca y peor aún, los que proclaman la infalibilidad producen desconfianza. Ese es el clima de la crisis moral de la posmodernidad.

De acuerdo con Bauman, la crisis moral produce una crisis ética. El autor define la ética como “un código moral que desea ser el códi­go moral, el único grupo de preceptos coherentes que debería obedecer cualquier persona moral.” La llegada del pluralismo, según Bauman, fue recibida con alegría; “romper el molde de la tradición, escapar del estricto y escrupuloso control del pá­rroco y la comunidad local, liberar la presión del monopolio ético de la Iglesia.”

El Presidente Andrés Manuel López Obrador es consistente en lo que prescribe; una única opción política (Movimiento de Regeneración Nacional), como el PRI de antaño, y una sola opción moral: la Guía Ética. López Obrador pretende instaurar un mundo que desapareció hace décadas en el que las “jefecitas” influían en el comportamiento delictivo de sus criaturas, los sacerdotes sancionaban el modo de vestir de las señoritas y los guardianes de la ética pública castigaban las “faltas a la moral”. Y lo peor es que lo pretende hacer con el lacaniano lema “Prohibido prohibir”.

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© Jorge Ikeda 2021