January 6, 2021

CryptoPunks

De acuerdo con el Finantial Times, John Watkinson era un desarrollador de software canadiense que de adolescente gustaba de coleccionar tarjetas de Hockey y tarjetas mágicas. Watkinson y Matt Hall crearon 10 mil caras pixeleadas con un generador aleatorio y lanzaron su contrato inteligente (smart contract) en la cadena de bloques (blockchain) de Ethereum en 2017. Los CryptoPunks se los regalaban a cualquiera que tuviera una cartera de Ether (ETH) y al rededor de 0.11 centavos de dólar para la transacción.

En el episodio 4 del podcast The Nonfungerbils, Watkinson narra que fue a Matt a quien se le ocurrió la idea de convertirlas en coleccionables en la blockchain de Ethereum y así surgió la inspiración para el estándar ERC-721. Este estándar regula los NFTs o Non Fungible Tokens como las obras de arte inscritas en la blockchain de Ethereum. Como pensaban que la imagen debía estar ahí, John y Matt hicieron las imágenes muy pequeñas y utilizaron reductores de color para hacerlas aún más pequeñas. Experimentaron con GIF y otras tecnologías para hacerlas entre 50 y 300 Kb. Después se dieron cuenta que no hacía falta poner la imagen en el blockchain sino sólo un hash de la imagen. El primer día solo reclamaron 10 imágenes. Al siguiente día nada y luego hubo una publicación en Mashable con un título sensacionalista: “Este proyecto basado en ethereum podría cambiar nuestra forma de pensar sobre el arte digital.” Y de un día para otro se acabaron los 10 mil CryptoPunks. Se comenzaron a comprar y vender, las primeras imágenes en menos de un dólar.

En la sección de las mayores ventas por valor en Ether de la página de CryptoPunks en Larvalabs.com encontrarán que el 30 de diciembre de 2020 se vendió el CryptoPunk número 3,307 en 189.99 ETH o $138,000 USD (dólares americanos). El segundo más caro se vendió el 30 de octubre de 2020 en 180 ETH o $64,000 USD (dólares americanos). Casi el mismo precio en Ether pero el valor de la “cryptomoneda” se fue a más de doble en un breve periodo de tiempo. No está nada mal para algo que era un experimento y estos muchachos dieron por nada. Me pregunto qué estaría haciendo cuando regalaron tanto dinero.

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© Jorge Ikeda 2021